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Un territorio en transformación es hoy el fértil valle de Dalías, situado a 441 m. de altitud, en el Poniente Almeriense, al pie de la Sierra de Gádor. Se encuentra junto a la A-358 entre El Ejido y Berja (9 Km.), a 30 Km. de Laujar de Andarax, 42 Km. de Almería, 85 Km. de Lanjarón, 130 Km. de Granada, 163 Km. de Málaga y 496 Km. de Madrid. A sus habitantes se les denominan dalienses.
Su origen es musulmán que la llamaron "Dalyat" o "Dalayat", que significan noria o viña. Tras las capitulaciones de Granada en 1492, pasó a formar parte del Señorío de Boabdil, siendo posteriormente cedido a los Reyes Católicos. En 1568 se producen las rebeliones moriscas, que finalizan en 1570 con su expulsión.
Su extensión ocupaba todo el Poniente Almeriense, hasta que en 1982 se procedió a la segregación de El Ejido. La actual Dalías es la directa heredera de la "Dalías de la Sierra" árabe, puesto que sus calles son de trazado irregular y a menudo curvilíneo, por la estrechez de las mismas y por la abundancia de plazuelas y de casas con huerto. Las estructuras de alambre y plástico dominan con fuerza el antiguo paisaje de parral y ocres. La montaña, el valle, la llanura y el mar, elementos que integraban el espacio de Dalías y su campo, han quedado restringidos al valle y la montaña, volviendo con ello a sus orígenes medievales.
Desde 1982, Dalías ha cambiado, la vieja ciudad ha mirado sobre sí misma y está más bonita; el pueblo ha crecido y la calidad de sus construcciones es mayor, se recuperan rincones, plazas y calles. Se advierte un segundo renacer por la prosperidad del nuevo modelo agrícola; tal vez, el cerro de Buenavista, testigo del paisaje y observatorio de sus transformaciones, muestra una realidad estética diferente, con remiendos de plástico, pero acoge una vida social más rica y equilibrada que antaño; se han cambiado los colores, los olores y los ruidos, pero también el mundo se ha transformado.
Pero nos queda Celín como punto de encuentro, como ventana a una realidad que se nos escapa pero que todavía se puede conocer. Su paisaje guardia la magia de los moriscos y nos entronca con el origen medieval de la ciudad. Controlando desde su atalaya el campo y el mar, advirtiendo de lo que ocurre en la ensenada de San Miguel en Guardias Viejas; aportando el agua, abriendo el camino de las minas y fundiciones.
Dominando el paisaje, la sierra, majestuosa, transformada y vieja, otrora rica en vegetación, está hoy recuperando su carácter de masa arbolada a fuerza de tesón y dinero. Con rincones inéditos de belleza, vegetación mediterránea de encina y garriga, con restos del pasado minero, atalaya sobre el mar de plástico y el azul del Mediterráneo.
Rasgos Geográficos
El municipio de Dalías se caracteriza como un territorio de sierra: la mayor parte de su superficie corresponde al dominio de la sierra de Gádor. Sus tierras más bajas discurren por la cota de los 400 metros de altitud, incluyendo un núcleo central que está a 411 metros. Sus tierras más altas alcanzan los 2000 metros; sin embargo, el mar y la embarcación en su escudo heráldico simbolizan otra realidad geográfica más compleja de otro tiempo no muy lejano. El pueblo de Dalías y su barrio de Celín se sitúan en la fachada suroccidental de la sierra de Gádor, bóveda caliza sobre una base de filitas y esquitos de cuyo contacto surgen las exurgencias de agua que dan vida al valle y al campo desde tiempo inmemoriables. El núcleo urbano y la vega ocupan un fértil valle-cañada de rellenos cuaternarios, enmarcado por un sistema de fallas que comunican el Campo con el sinclinal de la Alpujarra, aislando e individualizando la sierra de Gádor. Estos accidentes geológicos vienen a demostrar la actividad de la zona; de hecho, no son desconocidos los episodios sísmicos, tanto en los momentos actuales como en el asolador y terrorífico de 1804, que ocasionó 162 muertos y cuya violencia quedo grabada en la memoria histórica. Climatológicamente, el pequeño valle de Dalías siempre ha sido considerado como un paraíso térmico, dada la bondad de sus temperaturas invernales, siendo prácticamente desconocidas las heladas. En lo que respecta a las precipitaciones, éstas alcanzan una media en torno a los 400 l/m² año, lo que permite inscribirse en el dominio climático mediterráneo subtropical.
La vegetación de su territorio es mayoritariamente producto de la acción antrópica, que en sucesivas actuaciones ha ido recuperando la masa forestal otrora importante y que fue esquilmada por las fundiciones de plomo en el siglo XVIII, pese a las constantes protestas del Ayuntamiento en la época minera.
Cuando en 1759 se efectúa un censo forestal para la Marina española, el municipio de Dalías tenía un total de 51485 árboles maderables, correspondiendo a las encinas unos 46001, las olmeces 1193, álamos negros 64, álamos blancos 624, chopos 19970 y nogales 3. Si bien se conservan algunos rincones de vegetación autóctona con encinar y garriga, en la actualidad las repoblaciones se han estructurado en base a series de pináceas, y en algún caso con especies extintas del género ciprés.
La fauna asociada a los ecosistemas serranos constituye un atractivo cinegético, cuyas especies más explotadas son la perdiz roja, la paloma torcaz, el conejo y recientemente el jabalí.
La población de Dalías en la Edad Media difiere muy poco de la actual, como podemos ir viendo a lo largo de su evolución histórica. Lo normal es que entre el valle y los cortijos de la sierre hubiese unas 3000 personas; en el resto del antiguo término, el Campo, apenas habría algunos cortijos; más el núcleo en Guardias Viejas para explotar las salinas, atender a la pesca y el fondeadero de San Miguel.
Cuando terminó la guerra de la Alpujarra en 1573, sólo sobreviven Ambroz y Celín, con 600 casas, 7 hornos de pan, 7 almazaras y 20 molinos de harina. Tres años más tarde se repuebla con 83 personas, que en 1621 eran 150 y en 1751 llegó al 1540. La explicación es obvia, la inseguridad frente a la piratería y el bandidaje que asolan su entorno.
El censo de Ensenada en 1752 nos indica que en Dalías viven unas 4950 personas. Tapia (1989) señala que tomando como referencia el censo se puede deducir la existencia de seis familias de clase media acomodada, 355 de clase media baja y 350 jornaleros, así como ningún pobre de solemnidad. Advierte que esto se debe al repartimiento de las haciendas de los moriscos, ya que a la mayor parte de los repobladores se les concede sólo una suerte, es decir “una casa, veinte marjales de riego, doce fanegas de secano, de las que seis se pueden regar, once olivos buenos, y hoja para criar una onza de simiente de gusano de seda”.
El desarrollo de la minería en el primer tercio del siglo XIX provoca un espectacular crecimiento demográfico. El Diccionario Geográfico-Estadístico de Madoz reseña una población de “9000 almas”. El censo de 1858 eleva a 10500 los habitantes de Dalías. El nomenclátor de 1860 nos refiere que en Dalías hay 47 núcleos de población; algunos de ellos corresponden a fundiciones, no olvidemos que entre 1835-1839, según Pérez de Perceval había 23 fundiciones en Dalías. La crisis de la minería, si bien en principio supuso descenso de población, pronto se verá compensada con el desarrollo de la nueva producción de la uva de Ohanes, de cuyo cultivo Dalías será un ejemplo.
El nuevo modelo productivo arraiga; el censo de 1900 reconoce para el municipio 7183 habitantes; 20 años más tarde la cifra es de 9630. La población se asienta ahora en el valle, Dalías y Celín son el centro de gravedad demográfica con una población superior a los 4000 habitantes. En todo el primer tercio del siglo se advierte un lento despertar de El Ejido, que a finales de siglo sólo alcanzaba 48 habitantes, y en este primer tercio ya llega a los 858.
El año 1960 es clave para comprender el cambio en el proceso de doblamiento; el peso demográfico se ha trasladado al campo de Dalías y el litoral. La capitalidad del municipio la componen 3517 habitantes de los 14447 que figuran en el censo. En el censo de 1981 el crecimiento demográfico es espectacular, las cifras son de 32999 habitantes; un año más tarde la separación está consumada. Dalías vuelve a su población de siempre, el censo de 1991 nos da 3511 habitantes, que lógicamente son los de Dalías-Celín y que tal vez sea su óptimo de doblamiento.
Escudo
Diseño y Adopción El expediente instruído para la adopción del escudo heráldico de Dalías se abrió el 7 de Septiembre de 1.957 siendo alcalde D. Gabriel Moral Lirola. Con fecha 18 de diciembre del mismo año, se presenta un breve trabajo histórico y boceto del escudo. Este se dividía en cuatro partes organizadas de la siguiente forma: • Un primer cuartel, con una barca en oro y rojo sobre fondo de gules que representaría a la leyenda de la reina Halías, fundadora de dalías a donde llegó tras desembarcar en balerma y seguir una corriente de agua que le llevaría hasta el nacimiento de las fuentes de celín. • El segundo cuartel representaría a las civilizaciones romanas que se asentaron en el municipio. Esta época iría representada por un águila de oro sobre fondo de plata. • Para el tercer cuartel se eligión una cruz roja sobre fondo de plata tomada del escudo de Almería, por pertenecer esta ciudad a su provincia. • Por último un castillo con tres torres de oro, con un yugo superpuesto, también en oro y sobre fondo de gules, darían forma al cuarto cuartel, haciendo alusión al castillo de Alhisan, las torres de la Garita, Las Moriscas y Aljanda, y el yugo recordando la reconquista por los Reyes Católicos. Junto a este extenso proyecto se preparó otro diseño, ambos realizados por D. Ramón Algarra y Don Francisco Alférez. La corporación daliense aprobó el primer proyecto en sesión ordinaria el día 30 de Diciembre de 1.957, elevándolo al Ministerio de Gobernación. En la contestación de ese Ministerio se recoge el dictamen realizado, sobre el proyecto, por la Real Academia de la Historia, según el cual .... no pueden pretender las Armerías ni resumir en sus piezas y figura toda una historia local, ni mucho menos que sea un jeroglífico tan expresivo que resulte parlante, y, por consiguiente, en las creaciones de los escudos debe atenderse a lo más señero, por ilustre o adjetivo, pudiéndolo matizar con alguna que otra alusión de interés histórico y local, más sin complicarlo ni multiplicar sus cuarteles, y, desde luego, siguiendo las leyes de la ciencia del Blasón, incumplidas diertamente en lo fundametal como en lo gráfico, en el presente proyecto. En méritos a lo expuesto, el pretendido Escudo de este ciudad almeriense, puede reducirse componiéndolo de la siguiente manera; EN CAMPO DE GULES, UNA EMBARCACION DE REMOS, PRERROMANA, BOGANDO SOBRE OLAS DE PLATA Y AZUR, ACOMPAÑADA EN LO ALTO, RESPECTIVAMENTE, POR UN UN YUGO Y UN HAZ DE FLECHAS, AMBOS DE ORO CON SUS CINTAS.
A esta nueva forma daría su conformidad el Consejo de Ministros en fecha 8 de Marzo de 1.959, aprobándose con tal motivo el Decreto 351/1.959 de 12 de Marzo publicado en el B.O.E. el día 16 del mismo mes. El día 27 de Abril de ese año, la corporación en sesión ordinaria, acuerda por unanimidad quedar enterada; y que se proceda a confeccionar un Escudo con la composición que queda reseñada para que presida los actos oficiales, y sirva a la vez para autorizar los documentos de este Ayuntamiento. Hoy el escudo preside la fachada de la Casa Consistorial, y es ampliamente usado como como símbolo de Dalías.
Patrimonio Histórico Artístico
El Cerrón y El Cerroncillo
El Cerrón y El Cerroncillo son dos asentamientos diferentes enclavados en unos cerros muy próximos, uno de otro, a unos dos kilómetros as Sur del actual núcleo de Dalías. Ambos se caracterizan por su estratégica situación: terrenos elevados de fácil defensa, en una zona intermedia entre el litoral costero y la Sierra de Gádor, ocupando un lugar cercano al camino obligado para pasar de uno a otro, y, junto a la rambla Grande o Almecete , por las que debían bajar las aguas procedentes del Nacimiento de Celín. Esta localización dio lugar, con toda probabilidad, a que en estos enclaves se establecieran diferentes culturas a lo largo de la historia. Siendo El Cerrón más conocido y popular que, sin embargo, este último debe de ser de época similar al primero, localizándose él, tal vez, un poblado del final de la Edad del Cobre o principios del Bronce. En su superficie han sido encontrados abundantes fragmentos de cerámica, moletas de mano, puntas, raspadores y cuchillos de sílex y pedernal.
Por su parte, en El Cerrón y según la opinión más generalizada, se asentarían varias culturas, si bien, destaca entre ellas la localización de un antiguo poblado Ibérico. El asentamiento se sitúa en una elevación, con multitud de cuevas en su ladera. En su superficie, han sido encontrados abundantes restos de material de cerámica, pesas de telar de formato irregular, en contraposición con las halladas en el Campo de Dalías de forma rectangular, un hacha pulimentada, cuchillos de sílex y pedernal, y, restos arquitectónicos, de los que se puede ver una muestra en la Sala III del Museo Arqueológico Provincial. Además, en El Cerrón , nos encontramos en su suelo con una enorme cavidad que nos parece un algibe aunque por sus dimensiones sería imposible que se llenase solo con agua de lluvia. Así mismo, se encuentran restos de sillares o piedras labradas utilizadas en la construcción. También en este paraje, se han encontrado restos de cerámica romana de tipo campaniense con barniz negro intenso y marrón; y otra en barro amarillo y rojizo. En definitiva, su situación y la posibilidad de que fuesen varias las culturas que lo ocuparon aumenta la necesidad de un estudio urgente sobre la zona, ya de por sí bastante expoliada.
Patrimonio Árabe
Ermita y Torre de Aljízar
La ermita de Aljízar localizada en lo que fue la alquería de El Hizán en una elevación muy próxima a las Fuentes de Celín , la ermita de Aljízar , Al-Hizam ó de La Virgen de los Dolores es, sin duda, el edificio que nos ha llegado en mejor estado de conservación. En ella Cara Barrionuevo sitúa una antigua rábita musulmana del S. XIII, aunque Tapia Garrido nos dice que se trata de una construcción del S. XVIII, sobre una mezquita árabe. Seguramente, lo que se produjo en esa fecha fue una amplia restauración que ha permitido conservarla hasta hoy, y que se realizó respetando la forma y estructura musulmana. La ermita de Aljízar es un pequeño edificio caracterizado por su planta octogonal, tanto en el interior como en el exterior, y su construcción de mortero. Está cubierta en su totalidad, por una bóveda de media naranja, de tejas adaptadas a su forma y cubiertas de otras piezas de cerámica en el exterior. En la fachada, para acceder al interior, se encuentra un hueco de arco de medio punto enmarcado entre pilastras y protegido por un tejaroz sobre el cual hay un pequeño hueco redondo. Ya en su interior, sobrio y oscuro, y bajo los gruesos nervios que decoran la bóveda en su parte interior, nos encontramos con una imagen de la Virgen de los Dolores de 1972 que que sustituyó a otra muy deteriorada. Cada año, y a finales del mes de Mayo, se celebra una típica romería en la que participan numerosos vecinos de Celín y Dalías.
La torre de Aljízar, también conocida como Torre del Garabito , se trata de una construcción del S. XIII ó XIV, de base octogonal, cuyos muros, maltrechos aún se elevan unos 7 m. Posteriormente se adosó al edificio de la ermita de Aljízar, a través de cual se accede a su interior. Hoy es utilizada como campanario y sacristía de dicha ermita.
Baños y Pantano Árabe
Los Baños de la Reina se encuentran en lo que fue la alquería de El Hizán, en la ladera oeste del cerro en el que está la Ermita de Aljízar, y se pueden ver desde el camino que nos lleva al nacimiento de agua de Celín. Están situados en el margen izquierdo de la rambla de Almecete, junto a lo que fue un pantano, seguramente de la misma época, del que sólo se conserva la parte alta, utilizada hoy como camino. De estos Baños, aún conservamos varios de sus muros y parte de su cubierta, siendo, los que mejor se conservan de los que existen en nuestra provincia. Este edificio del S. XIII-XIV, de planta rectangular, consta de un patio o vestíbulo y tres naves construidas sobre mampostería y mortero, desde donde se elevan sus muros con arcos de medio punto, que soportan las bóvedas de cañón que las cubren. Cada una con tragaluces o lucernas abocinadas que miden al interior unos 30 cm. se encuentran dispuestas en tres filas de cuatro o cinco tragaluces de forma octogonal-circular.
Al tratarse de unos baños públicos, en torno a ellos debió girar buena parte de la vida social de aquellos años, pues allí se celebraban también fiestas, bodas y ceremonias (circuncisiones, por ejemplo). Los baños árabes eran usados indistintamente por hombres y mujeres, si bien, de forma alternativa, acudiendo éstas unicamente por las tardes. Precisamente estas fiestas y ceremonias tenían lugar, preferentenente, en el patio o vestíbulo, donde también se debía pagar el precio de entrada. Esta parte se encuentra muy destruida y sólo se conservan algunos restos de sus muros. La primera nave, que tampoco se conserva en su totalidad pues tiene destruida parte de su cubierta, sería el frigidiarium, lugar en donde se tomaría un primer baño en agua fría. La segunda nave o tepidarium es la que mejor estado presenta en la actualidad. En ella se podrían tomar baños templados, pudiendo verse en uno de sus fondos, y sobre un poyo, restos de una bañera. Por último, la tercera nave, o caldarium, se encuentra también muy destruida y en ella se dsifrutaría de los baños de agua caliente gracias a una caldera que podría estar situada en un hueco que hay en el suelo. El paisaje que lo rodea es de extraordinaria belleza con numerosos y pequeños bancales de regadío, el pantano árabe y la ermita de Aljízar.
Fortalezas Árabes: castillos y torres
La Garita
Las fortalezas árabes encontradas en Dalías podemos diferenciarlas, siguiendo a Cara Barrionuevo, en Castillos (Hisn) y Torres, según el tipo de construcción, siendo, al parecer, los primeros, anteriores a las torres. Entre los castillos, uno se situa en El Cerroncillo , a unos 2 Km. al Sur de la actual población, junto a la rambla de Almecete . Este castillo, pese a ser relativamente de grandes dimensiones, se utilizaría principalmente como lugar de vigilancia, pues desde él se domina toda la zona del Campo de Dalías y el litoral costero. Para tal fin, en su interior existía una torre casi cuadrada de la que se desconoce su altura. La segunda fortaleza que encontramos en nuestro término es la de El Hizán (Alhisan ó Aljizar), muy cercana a la antigua población que le da nombre. Desde ella se divisa todo el valle, el Campo de Dalías y litoral. En su entorno se pueden ver abundantes ruínas correspondientes al poblado de Alhisan. En la actualidad todo el conjunto se haya bastante destruido. Otras construcciones que los árabes nos dejaron en abundancia son las torres, enclavadas todas en lugares elevados y bastante pequeñas por lo que solamente serían utilizadas como puntos de vigilancia. Su ubicación sobre zócalo de mampostería la justifica Cara Barrionuevo por tratarse de encofrados de mortero necesitado de ángulos rectilíneos y un acondionamiento del terreno cuando este es irregular. Quizás la torre de vigilancia más popular entre los habitantes de Dalías, es la torre de La Garita. Desde ella se divisa todo el pueblo y su valle. De planta rectangular y muy pequeña, esta edificada sobre una plataforma de unos 3m. atravesada por una cueva. Está situada en el costado Este de la ciudad, en un cerro de 514 m. de altitud. La torre del Cerro Jandas está localizada al Noroeste de Dalías, próxima al antiguo camino de Berja y sobre un cerro de 552 m. de altura. Es también una edificación de planta rectangular y pequeña a la que se accedía a través de una puerta adintelada y de la que aún podemos ver parte de tres de sus muros. Por último, LA Garita de las Moriscas debió de ser una torre de similares características pero hoy está muy destruida, conservándose solo los restos de un muro. De difícil acceso, se encuentra más alejada que las demás del enclave actual de la Ciudad, y desde ella se vigilaría el camino viejo de Vícar, parte del Campo y la entrada a Dalías por los Atajuelos.
Patrimonio Religioso
Iglesia de Santa María de Ambrox
La Parroquia de Dalías se fundó en 1.501 denominándose Santa María de Ambrox. Cuando en 1.568 se produce la rebelión de los moriscos en La Alpujarra, Dalías queda totalmente ocupada, siendo su iglesia destruída. Se construyó de nuevo y el terremoto de 25 de Agosto de 1.804 la arrasó por completo. Los cimientos de la nueva iglesia comenzaron a ponerse en 1.817 y no se terminó hasta bien entrado el Siglo XX. En la madrugada del día 20 de Septiembre de 1.993 un incendio volvió a arrasar el templo, destruyendo totalmente el techo, algunos altares e imágenes. Entre ellas la Virgen de los Dolores, era una de las más antiguas (una de las que no fue quemada en la Guerra Civil), aunque no se conocía con exactitud la fecha de la talla. El resto de los imágenes y altares sufrieron serios desperfectos. El Cristo de la Luz sufrió importantes daños. La restauración del templo comenzó de forma inmediata. En 1.997 la parte más importante está finalizada y presenta muy buen aspecto.
El edificio es de grandes proporciones, su planta es de cruz latina, de tres naves y crucero alineado con los muros laterales. La capilla mayor es cuadrada y se haya más elevada que el resto de la nave. A ambos lados están situadas dos habitaciones ---sacristías---. Esta capilla está presidida por el Sto. Cristo de la Luz, imagen tallada por A. Castillo Lastrucci en Sevilla el año 1.939. Una capilla abierta a la nave lateral izquierda mediante un arco de medio punto, se cierra con una reja. Es la capilla del Padre Rubio, hijo de Dalías, betificado por el Papa Juan Pablo II en 1.985. El techo de la nave central y el brazo de crucero es de madera. Este se colocó en 1.994 sustituyendo a la antigua bóveda de medio punto que había antes del incendio de 1.993. Las naves laterales se cubren alternativmente con bóvedas de aristas y espacios de medio cañón transversales. Externamente, los muros de la fachada princiapl y del lateral derecho aparecen revocados y pintados en dos tonos, mientras que el lateral izquierdo y la fachada posterior conservan el ladrillo visto. La fachada principal está dividida en tres cuerpos: el central, ligeramente saliente respecto al plano general, tiene la puerta principal precedida de una gradería. Esta puerta es un hueco de medio punto rodeado de arquivoltas, sobre la que se encuentra una especie de hornacina con igual arco. Está encuadrada por una cornisa sobre la que corre, de uno a otro extremo una barandilla de hierro forjado tras la que se alza un cuerpo superior calado por tres ventanas, que iluminan la nava central. Los dos cuerpos laterales tienen balcones con antepechos de hierro a la altura de la tribuna; sobre éstos, espadañas de tres huecos de medio punto entre pilastras terminadas en pirámides y rematadas por un perfil mixtilíneo. Una de estas espadañas tiene la función de campanario. Las portadas laterales son simples huecos de medio punto.
La Iglesia de San Miguel en Celín
Según el cuestionario parroquial para la confección de la Guía de la Iglesia en España que se realizó por la Oficina General de Información y Estadística en España durante 1.951 y 1.952, el Templo Parroquial de San Miguel de Celín fue construido en el S. XVIII. Otras fuentes consultadas no sólo confirman este siglo, sino que además sitúan su construcción en 1.707. Sin embargo, al igual que ocurriera con la Iglesia de Dalías, también la de Celín fue destruida por el violento terremoto que sacudió la comarca el 25 de Agosto de 1.804. Al parecer, sólo quedó en pie la pared lateral izquierda de la iglesia. D. Juan Antonio Fornieles Escobar, párroco entonces de Celín, fue el mayor artífice de su reconstrucción. De los siglos XVIII y XIX se conservan actualmente, en una de sus sacristías, diversos cuadros. San Blas fue donado a esta parroquia en 1.791; otras pinturas son: La Virgen de las Angustias, S. Emilio y S. Felipe Neri, S. José, y el Ecce Homo. Anteriores a la Guerra Civil, sólo permanecen tres imágenes: San Antonio de Padua, pequeña talla en madera; San Tesifón y el Ecce Homo, que sólo tienen de madera la cara. La imagen de san Miguel que preside la iglesia fue tallada por el escultor granadino D. Manuel González Mesa en 1.939. El uno de Enero de 1.940, y en procesión desde Dalías, llegó S. Miguel a Celín. Pero es en 1.953 cuando queda esta iglesia tatalmente restaurada. En este año Juan Ruiz Miralles se ocupa de adornarla. El techo se rebajó en Agosto de 1.953 con una bóveda con armadura de madera con cañizo y yeso en forma de media elipse en la nave central; y en las naves laterales, cielo raso con el mismo material que la central, ambos con sus correspondientes respiraderos. La Iglesia Celín es una construcción de planta basilical de tres naves, separadas por arcos formeros de medio punto sobre pilares, y cubiertas por bóvedas de medio cañon corrido algo rebajadas. Tiene coro adintelado a los pies. La capilla mayor presenta planta cuadrada, y se cubre con una bóveda de media naranja sobre pechinas. A sus lados, dos habitaciones para sacristía y acceso al camarín y a la torre. En el exterior carece de elementos decorativos. La portada principal está constituída por un hueco de medio punto simple, una hornacina y una ventana con arco de medio punto en el mismo eje. Sin duda, lo más destacable y característico de esta iglesia es el juego de volúmenes en la línea cabecera-pies. En primer lugar, el cuerpo basilical, cuya nave central –más elevada- se cubre con tejado a doble vertiente, y las naves laterales a una sola. A continuación, un volumen octogonal que techa la capilla mayor; y por último, la torre. Esta eleva sobre el conjunto el cuerpo de campanas con cuatro vanos de medio punto. Añdir, finalmente, que la diferencia de nivle del solar hace que una escalinata preceda al conjunto por la portada principal.
Ermita de San Miguel-Celín
Al Este, entre Celín y Dalías, más próxima al primero, nos encontramos con la Ermita de San Miguel, patrón de Celín. Sus vecinos se desplazaban allí en romería para celebrar el día de su patrón. Se trata de un edificio del S. XVIII sobre los cimientos de una mezquita árabe (Alférez González), al que hay adosados, en su lateral este, otros restos arquitectónicos de los que desconocemos su función, hoy en estado de ruina. De planta rectangular, en este edificio podemos delimitar dos zonas en función de su estructura: La capilla mayor, de planta cuadrada y cubierta en su interior por una bóveda vaída y, en el exterior, por una cubierta a cuatro aguas. En esta capilla podemos ver dos hornacinas en donde se situaban dos imágenes: una Inmaculada y San Miguel. La capilla estaba adornada por unas pinturas de las que aún podemos ver algunos restos. Y, a un nivel poco más bajo que la capilla, nos encontramos con la nave, única del edificio, cubierta en su interior por una bóveda de medio cañón, y en su exterior por una cubierta a tres aguas. Un zócalo rodea el edificio, desde el que se elevan sus muros, en manpostería, que culminan en una cornisa situada bajo el alero. En la fachada, al sur, se encuentra el hueco que da entrada a la ermita. Se trata de un hueco encuadrado entre pilastras y con un arco de medio punto. En la fachada también se encuentra un pequeño hueco de forma circular.
La Santa Cruz
En un pequeño montículo muy próximo a la población de Dalías, en su costado este, se encuentra el monumento a la Santa Cruz , muy popular entre todos los vecinos de la localidad. Es un edificio de construcción simple de pequeñas dimensiones situado sobre una plataforma cuadrada con cuatro arcos de medio punto. En su cubirta plana sobresale una bóveda de media naranja y se pueden ver unos sencillos adornos en cada una de las esquinas del edificio. En la parte interior, una cruz de madera completa el monumento. Se trata de una construcción del S. XIX, aunque no se sabe por quién y el motivo de su construcción. El hecho es que en este paraje se ha venido celebrando el Día de la Cruz de manera singular, con una breve excursión a modo de romería y a donde los vecinos acuden con música y comida, especialmente bollos de pan de aceite y chocolate.
Arquitectura Civil
El Casino de Dalías
Fundada la sociedad en 1905, el edificio se asemeja a una casa burguesa de estilo decimonónico, de dos plantas, ornamentada su fachada, principalmente, con motivos vegetales. Esta primitiva construcción se mantiene bastante bien en la actualidad. La fecha de fundación está reflejada en una cartela situada sobre el dintel arqueado que culminado con adornos vegetales que representan unos racimos de uvas, corona la puerta principal del inmueble, recientemente renovada pero manteniendo su fórmula original. A cada lado de ésta se hallan, simétricas, dos ventanas rematadas de forma similar e igualmente adornadas con elementos vegetales. La parte superior de la fachada principal (fachada Sur), está conformada por un amplio balcón corrido con balustrada formada por rosetones al que se accede a través de tres huecos adintelados. El central se encuentra coronado por un arco con los extremos curvados que guarda una cabeza adornada también con elementos vegetales. La fachada Oeste tiene cuatro huecos por planta de similares características a los anteriores. Los dos centrales de la planta alta se encuentran unidos por un blacón corrido al estilo de la fachada principal. La fachada Este corresponde a una ampliación del edificio, recientemente restaurada de tal modo que en la actualidad queda de forma similar a la anterior.
A su interior se accede tras un profundo portal con una pequeña escalinata con la que se llega al recibidor rodeado por un zócalo de cerámica dorada con colores azules, blancos y dorados formando dibujos geométricos. En esta planta baja se encuentra la cafetería y varias salas recreativas. A la planta alta se accede por la escalera principal, de complejo trazado con cuatro tramos y cubierta elevada que da oportunidad para abrir unas ventanas en una especie de patio cubierto. Destacan aquí los grandes espejos situados en el hall y en el rellano de la escalera, la bella baranda de estilo modernista que ésta tiene y las grandes lámparas de bronce que la iluminan. Llegamos ya a la planta alta nos encontramos con la Biblioteca, sala de conciertos amueblada con sillones de alto respaldo que datan de 1900, y salones de conferencias, exposiciones y expectáculos. En sus amplias terrazas se pueden admirar cuatro esbeltas palmeras y un ficus de extraordinaria rareza con una edad aproximada de 130 años. En la actualidad el Casino es eje de la vida social y cultural de la Ciudad. Su edificio es el único inmueble de la localidad que tiene incoado expediente, paso previo a la declaración de Bien de Interés Cultural. Fuente del Peregrino La Fuente del Peregrino ha sido inaugurada en 2001 y ha sido fruto de un proyecto de la Asociación Cultural Talia. Está en la entrada del pueblo cuando se llega desde El Ejido. Es un homenaje a todos los peregrinos del Cristo de la Luz que realizan en esa fuente una última parada para refrescarse después de su largo camino.
Deporte y Turismo Activo
La Sierra de Gádor ofrece, sin duda, magníficas posibilidades para la práctica del turismo activo. Este macizo serrano cuenta con cumbres por encima de los dos mil metros a orillas del Mediterráneo, entre las que destacan, Nuevo Mundo (2.107 m), Dos Hermanas (1.991 m), el Alto del Castillejo (1.977 m) y Pecho Cuchillo (1.974 m). Además de las ascensiones montañeras, es posible disfrutar del senderismo por parajes de gran belleza, siendo ya numerosos los senderos balizados y que discurren por antiguas sendas forestales. Además, en las proximidades del núcleo urbano existe un circuito de Senderos Locales de interés cultural. También existe una amplia red de pistas forestales y caminos donde disfrutar de la bicicleta de montaña (BTT) o de un simple paseo con vehículo todo terreno.
Bibliografía de Dalías
• www.ambrox.urg.es
• http:/www.turismoenlaalpujarra.com/nuestrospueblos/dalias.html
• www.hernandezrabal.com/espana/andalucia/almeria/dalias.htm
• http://i1.dipalme.org/Servicios/Municipios/pueblos.nsf/dalias.html
• www.iea.sima_Dalías(Almería)
• http://usuarios.lycos.es/actalia/BITfiestas2006.pdf
• García Lorca, Andrés (1996). “Dalías”, en García Lorca, Andrés y otros (autores). Almería pueblo a pueblo, Madrid, Mediterráneo. p.p. 241-248
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