Home Patrimonio Cultural Música y Folklore Abrucena folklórica y etnográfica
 
Abrucena folklórica y etnográfica PDF Imprimir E-mail

En este trabajo trataremos sobre las canciones tradicionales de Abrucena y de cuando y como se cantaban. Comentando, para enmarcarlas, algunos aspectos de las dificultades que presentaba la vida en los cortijos de la sierra en aquellos duros años de la posguerra. Pero antes vamos a tratar los aspectos teóricos del folklore, teniendo en cuenta que estas canciones que se cantaban en Abrucena son similares a las que se cantaban en los pueblos comarcanos, ya que el folklore es un reflejo del modo de vida de un lugar


Características del folklore

El folklore se caracteriza por ser una creación anónima y tradicional, por transmitirse oralmente y por transformarse y adaptarse a los gustos de los distintos pueblos. La letra, el ritmo, la melodía de las canciones y danzas del folklore están en relación con las condiciones de vida de los habitantes de cada comunidad, sus costumbres, creencias, oficios, etc. En muchos casos se da una influencia de unos países a otros, consecuencia del nomadismo de algunos pueblos o de las conquistas. En España, y más concretamente en Andalucía, las constantes invasiones de otros pueblos y las diferencias geográficas y climáticas han hecho que nuestro folklore sea muy plural.

El término folklore fue utilizado por vez primera por Ambrose Merton, seudónimo de William John Thoms, que en 1864 lo definió como el saber tradicional de las clases populares de las naciones civilizadas. No obstante una de las definiciones más completas y más comprensivas, desde nuestro punto de vista, es la que recoge Rodríguez Becerra, debida al folklorista contemporáneo William Bascom para quien el Folklore abarca todo lo popular: el arte, la artesanía, los útiles, los trajes, las costumbres, las creencias, la medicina, las recetas de cocina, la música, los bailes, los juegos, los gestos, el habla, así como aquellas manifestaciones orales que han sido calificadas de literatura popular, pero que responden más exactamente a la denominación de arte verbal u oral. Este último, que comprende cuentos populares, leyendas, mitos, proverbios, adivinanzas y poesías, han constituido, desde los orígenes de la especialidad, el objeto primordial de las investigaciones folklóricas, tanto entre los humanistas como entre los sociólogos y antropólogos.

La tradición

Es indudable que para que haya folklore tiene que haber existido una tradición, casi siempre oral, que transmita los conocimientos antiguos de generación en generación. Por eso podemos decir que, en sentido estricto, la tradición es la comunicación o transmisión de noticias, doctrinas, costumbres y, en general, cualquier tipo de manifestación folclórica transmitida de padres a hijos al correr de los tiempos y generación tras generación. Es por tanto procedente que el pensamiento de una determinada época no es creación de la misma, sino que viene predeterminada por el  pensamiento de generaciones anteriores. Cuando la tradición está fuertemente  enraizada en el pueblo es más difícil que desaparezca, aunque los vientos nuevos de lo que llamamos modernidad tienen una influencia muy fuerte sobre lo propio y autóctono. Cuando una determinada actividad o costumbre desaparece de la mente de una generación, para las venideras es como si ésta  nunca hubiera existido, quedando como una simple tradición, que, con el paso de los años, desaparece por completo.

La tradición nos lega experiencias existenciales de gente ya desaparecida, que por sus propias características no pueden ser objeto de descripciones documentales.  Por eso decimos que las “verdades” de la tradición generalmente no son documentables.  A través de estos testigos se expone, en tiempo presente, algo vivido por otras personas, en tiempos ya pasados, pero que es sentido y percibido por los hombres y mujeres actuales. El estudioso costumbrista peruano Ricardo  Palma dice que la tradición es la forma más agradable que puede tomar la historia: gusta a todos los paladares, no se escucha ni se lee nunca con el ceño fruncido, sino sonriendo; la historia es una dama aristocrática mientras que la tradición es una muchacha alegre.

La música popular

Como hemos visto el término folklore abarca una serie de disciplinas o costumbres muy diversas. En este artículo nos vamos a detener en el aspecto musical, concretamente en el de las canciones y bailes populares de la localidad almeriense de Abrucena. Como dice Manuel del Águila, la canción popular española, es decir lo que constituye el folklore musical, tiene un valor inmenso, por sus infinitos matices, sus variedades, la pluralidad de sus géneros, de sus ritmos, de sus cadencias y de sus melodías, siempre con un particular hilo unitivo, armónico, que nunca desaparece (Águila, 2002: 237). Esta música está trasmitida oralmente, estando al margen de las enseñanzas académicas. Es interpretada en medios rurales, o urbanos que han sido poblados por gentes procedentes de los ámbitos rurales.
El folklore andaluz es muy plural y distintivo ya que ha sufrido influencias de numerosas culturas: prehistóricas, fenicia, griega, romana, árabe, cristiana…, debido a las constantes invasiones y a los movimientos migratorios de su población como ocurrió con las grandes migraciones hacia América, África, Cataluña y Europa Central.
La música popular también fue fuente de inspiración de algunos grandes  compositores de la música clásica como Bartok, Kodaly o Manuel de Falla. Estos autores se dedicaron al estudio del riquísimo folklore de su tierra y encontrar un nuevo lenguaje en el que se uniera la más moderna (culta) de las músicas con la más tradicional (popular). Hay una célebre frase de Bartok sobre su obra Suite Campesina para flauta y piano que dice: Un equilibrio tal de sensibilidad que fundiera y borrara los límites entre la música popular y la música culta, y que la música culta dejara de llamarse así para retornar al pueblo que la ha ideado (Ibáñez y Matarín, 2005: 1123).

Nuestras visitas a Abrucena

Sin contar los viajes para comprar electrodomésticos en la tienda de nuestro amigo José Lao, hemos visitado el pueblo en varias ocasiones para asistir a las fiestas patronales de San José o para entrevistar a los vecinos y vecinas que, amablemente, nos hicieron el honor de acogernos en sus hogares.

La primera visita fue el 17 de mayo de 2001. Llegamos a las ocho de la tarde y preguntamos por el hogar del pensionista, ya que previamente nos habían informado telefónicamente, que esa tarde habría ensayo. En la entrada nos recibió el alcalde Juan Manuel Salmerón Escámez, que nos saludó cordialmente y nos hizo pasar al salón. Allí nos ofreció un vaso de ponche y nos presentó a varias personas, entre ellas al presidente de la entidad. A poco comenzaron a retirar las mesas y a afinar los instrumentos, tres guitarras y una bandurria, que se colocaron a un extremo. En el centro del local se agruparon cuatro parejas, comenzando inmediatamente el baile. Los bailarines  formaban una especie de grupo folklórico, más o menos estable, que se reunían semanalmente. El traje típico masculino, según nos describieron, porque no lo vimos estaba compuesto por pantalón y chaleco negro, camisa blanca y faja roja.
Al acabar el baile salieron del público unas cuantas parejas que bailaron otra seguidilla y para finalizar lo hicieron dos muy mayores, una de ellas compuesta por José García Martínez de 90 años y Antonia Nieto Latorre que ese día cumplía 79, este matrimonio estaba siendo homenajeado en las fiestas patronales. Era digno de ver a las dos parejas tan mayores danzando al son de las guitarras. Es de destacar la alegría de los abuelos mientras participaban en el baile y los que, apiñados alrededor, miraban las evoluciones de los danzantes, sintiendo en su interior la nostalgia de otros tiempos irremediablemente idos.

Nos acogieron con amistad y generosidad, desviviéndose para que nos sintiéramos cómodos al igual que el alcalde. Fue al Ayuntamiento amablemente y nos trajo un programa de fiestas. El guitarrista Juan Navarro Serrano, fue expresamente a su casa y nos trajo una cinta de vídeo con el baile de las seguidillas de 1990. Quedamos para asistir al baile del día siguiente que se iba a celebrar a las 10 de la noche en la plaza del Ayuntamiento, pero no pudimos asistir, pues estuvo lloviendo y se suspendió, luego nos enteramos que se hizo en un almacén.

La segunda visita ocurrió el 14 de junio de 2001. Llegamos a casa del matrimonio formado por Juan Navarro Serrano (1923) y María Consolación Martínez Portero (1929) hacia las seis y media de la tarde, con nosotros entró también Antonia Nieto Latorre (1922) que venía de la escuela de Adultos e interviniendo en la conversación. Los tres son serranos, nacieron y vivieron en cortijos de la sierra de Abrucena, trasladándose después a Abrucena. El matrimonio vivió en el cortijo Lorenzo, dando vista al merendero de Las Rozas. Antonia vivió en el Relleno, un poco más abajo del cortijo del Castaño, en la parte superior del merendero. La entrevista, que fue muy fructífera, nos servirá de base para el desarrollo de este artículo.

El folklore musical de Abrucena

Aunque podemos decir que el folklore musical de Abrucena es variado y copioso, se centra principalmente en el cante y baile de las seguidillas. Por tanto, antes de seguir, vamos a comentar un poco lo que son y lo que representan estos bailes.
Las seguidillas son estrofas literario-musicales de gran raigambre en la Península. Puede certificarse su existencia desde el siglo XVI y XVII. Miguel de Cervantes ya las menciona en su inmortal Quijote. Florecieron a todo lo largo del siglo XVIII, generalizándose con posterioridad. La sevillanas son seguidillas más evolucionadas y conocidas. Su pervivencia en estos lugares tan alejados del flamenco, como de donde se interpretan las sevillanas, han hecho que estas seguidillas conserven toda su sencillez y pureza primitivas.
El grupo que toca las seguidillas de Abrucena está compuesto por una serie de personas mayores, acompañados por algunos jóvenes que no quieren que se pierda esta tradición, como ha ocurrido en otros pueblos limítrofes. Tocan guitarras, bandurrias, laudes y violín. Según Juan Navarro las seguidillas dejaron de tocarse y bailarse hace más de treinta años, hasta que en 1992, un grupo de vecinos decidieron rescatarlas. La mayoría de los que tocan, cantan y bailan las seguidillas son serranos, ya que tenían más implante en los cortijos de la sierra que en el pueblo. Aprendían el baile desde niños, copiando lo que hacían los mayores. Dicen que los/as bailarines/as de antaño las bailaban mejor que los actuales. Se acompañaban con postizas en las manos, cosa que en aquel momento no hacían.

Los bailes se hacían en los cortijos, la mayor parte de las veces con una guitarra y a lo sumo unos planchillos, otras veces se juntaban dos guitarras, otras un laúd y muy raramente un violín. Se reunían los días de fiesta. Algunas veces bajaban al pueblo, si era un día de fiesta muy señalado, pero por la tarde volvían a los cortijos y por la noche hacían baile en uno de ellos .     Bailaban las seguidillas porque las parejas no podían tocarse, pues decían que si tocaban a una mujer, esta era una mujer mala. Por eso bailaban las seguidillas para bailar separados.

Juan aprendió a tocar la guitarra solo, viendo a los demás hacerlo. Su primera guitarra la heredó de su padre, que también era aficionado a tocar, la segunda, que es la que tiene ahora, se la compró su hija en Aguadulce, cuando empezaron  a tocar otra vez las seguidillas.

El grupo actual está compuesto principalmente por personas mayores, pertenecientes a la Asociación de la Tercera Edad “Peñorán”. A partir del año 1994 comenzaron a incorporarse algunos jóvenes al grupo, que tomó el nombre de "Grupo folklórico de las seguidillas de Abrucena" y que utilizan el local de la Tercera Edad para ensayar. Tocan con guitarras, bandurrias, laudes y violín. Sus actuaciones principales son en Navidades, Carnavales y el día de la Virgen de agosto. Pero dónde sus actuaciones cuentan con la mayor expectación es en las fiestas patronales de San José y en los festejos de la Vega.
Según Juan Navarro, el canto de las seguidillas serranas se compone de tres coplas de seguidillas, una jota y un fandango, pero como el fandango es muy difícil de cantar y no hay nadie que lo quiera o pueda hacer, han optado por quitarlo y acabar las seguidillas con la jota. En la actualidad el canto de las seguidillas se compone de cuatro partes, teniendo cada una cuatro estrofas, metiendo la jota en la tercera estrofa de la última parte.

Seguidillas:

Por lo torero, mi vida
por lo torero.
Por lo torero
me gusta San Bernardo, mi vida
por lo torero.
Me gusta San Bernardo, cariño
por lo torero.

Por lo torero
la plaza de toros, mi vida
y el matadero.
La plaza de los toros, cariño
y el matadero.

Anda morena
quita el candil del humo, mi vida
que te se quema
y anda morena, niña, cariño
y anda morena.

No tiene prima, mi vida
no tiene prima.
No tiene prima
la guitarra que toco, cariño
no tiene prima.
La guitarra que toco, cariño
no tiene prima.

No tiene prima
pero tiene bordones, mi vida
de plata fina.
Pero tiene bordones, cariño
de plata fina.

Anda morena
Tu ventana cerrada, mi vida
me causa pena.
Tu ventana cerrada, cariño
me causa pena.

Va una partía, mi vida
va una partía.
Va una partía
por la sierra de Baza, cariño
va una partía..

Jotas:

La, la, lo, le, lo, le.
A la mar que te vayas
yo contigo me iré.
A la mar que te vayas
yo contigo me iré.
Y  si veo que te embarcas
yo me retiraré.
Y  si veo que te embarcas
yo me retiraré.

A los titiris toca
yo te pago la entrá,
Si tu madre se entera
que dirá, que dirá,
que tendrá que decir
que te quiero y te adoro
y me muero por ti.

Fandangos:

Dicen que Almería es fea
porque no tiene balcones,
pero tiene unas chiquillas
que roban los corazones,
que roban los corazones.

Todas las mañanas voy
a preguntarle al romero
que mi mal no tiene cura
y yo de pena me muero.
Todas las mañanas voy.

Yo supe por un almendro
que la apariencia engañaba
echaba las flores blancas
y las almendras amargaban.

Me llamo Diego Anacleto
hijo de Juan y Ana
y trato de casamiento
con la remendá de la Rambla.

Fandango

Yo me subí a un tomillo,
yo me subí a un tomillo
huyendo de la humedad,
el tronco lo royó un grillo
y al suelo vine a parar.
Me subí en un tomillo.

Canta compañero, canta,
cantaremos a porfía
tú le cantas a tu novia
yo le cantaré a la mía.
Yo le cantaré a la mía.

Esas dos que están bailando
la que tiene delantal,
es la novia de mi hermano,
ya tengo yo una cuñá.
Ya tengo yo una cuñá.

A la niña forastera
vengan y vengan amores
que no digan en su tierra
que hemos sido traidores.

Dicen que tus manos pinchan
para mí son amorosas,
más pinchan los rosales
y se le cogen las rosas.
Es tu madre la que dice
que yo contigo no igualo
como no sea en el dinero
porque en la honra  te gano.

Eres como el oro fino
que va metido en cajeta
aunque hija de un pobre
llevas tu cara descubierta.

Eres alta y delgada
como junco de ribera
en el barrio donde vives
tú te llevas la bandera.

Da la vuelta y quítate
no me seas bandolera
la mano del tocaor
no la hicieron de madera.

Canciones de Navidad.

Según Juan Navarro, se reunían un grupo de hombres, a veces más de veinte, de los distintos cortijos, con los instrumentos más variados e iban cantando por los cortijos, pidiendo los aguilandos. Les daban comida como higos secos, roscos, matanza, etc., todo lo iban colocando en un saco que llevaba uno de ellos. Cuando finalizaban el recorrido se reunían para comerse las viandas. Siempre salían después de Nochebuena.

Estas canciones están en compás de 3/4 que le dan un ritmo y un sentido diferentes a las de otros pueblos, debido a la subdivisión binaria de este compás. Con dos temas, el segundo repetido dos veces, teniendo una forma parecida a las otras canciones de ánimas de los distintos pueblos del río Nacimiento .
Es característica de estas canciones añadirle un tema C diferente, en tiempo de 6/8, que hace función de coda o moraleja acompañada de una letra picarona que se canta al final de cada estrofa y sirve de nexo con la siguiente:

Y pito y repito
y pito otra vez,
que media cuartilla
se va de una vez.

Canciones de ánimasAlgunas de las canciones de ánimas serranas cantadas por Juan Navarro Serrano en el ano 2001.


A esta puerta hemos llegado
cuatrocientos en cuadrilla.
Si quieres que nos sentemos
saque cuatrocientas sillas.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

A esta casa hemos llegado
casa de buen labrador.
Esta si que es buena casa
si nos sacan un melón.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

Este es un buen mochilero
con la mochila en la mano
y dale las buenas Pascuas
al que te de el aguilando.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

El aguilando real
son tres libras de tocino
fanega y media de pan
y arroba y media de vino.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

Esta noche es Nochebuena
y mañana Navidad,
saca María la bota
que me voy a emborrachar.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

María, María
sus pelos tendió
hizo una cadena,
hizo una cadena
que al cielo llegó.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

Por las escaleras baja
la que nos trae el aguilando
y se le ha antojado mucho
y lo viene repicando.
Y se le ha antojado mucho
y lo viene repizcando.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

Si no has de vender las uvas
no le quites las podrías
que traemos un compañero
que a montones se las lía.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

Si no has de vender los higos
no le quites los pezones
que traemos un compañero
que se los lía a montones

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

A esta casa hemos llegado
casa de buen caballero
esta si es buena casa
si nos dan poco dinero.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

A la ánimas benditas
no se les cierra la puerta
se les dice que perdonen
y ellas se van tan contentas.
Se les dice que perdonen
y ellas se van tan contentas.

Pito y repito y pito otra vez
que media cuartilla
se va de una vez.

BIBLIOGRAFÍA



ÁGUILA, Manuel del (2002). La canción popular almeriense. En José Miguel Martínez López (Edit.) Tradiciones, juegos y canciones de Almería; págs. 235-245. Almería, Instituto de Estudios Almerienses.

GONZÁLEZ ORDOSGOITTI, Enrique Alí (1999). Tradición-Modernidad: Un par de múltiples significados. http://www.ven-icis.com/web-icis13/Ali.htm

IBÁÑEZ VALVERDE, José Vicente y MATARÍN GUIL, Manuel Francisco (2005). La fiesta de ánimas en el río Nacimiento. Diferencias y similitudes musicales. En Religiosidad Popular y Almería. IV Jornadas, 2004; págs. 1123-1145. Almería, Instituto de Estudios Almerienses; págs. 1123-1145.

MARTÍNEZ LÓPEZ, José Miguel (2006). Fiestas y tradiciones de la provincia de Almería. Almería, Diputación Provincial de Almería.

MATARÍN GUIL, Manuel Francisco y ABAD GUTIÉRREZ, Julia (1992). Investigación y rescate en un medio rural (Alboloduy-Almería). En III Congreso de Folclore Andaluz. Almería, 1990; págs. 511-528. Granada, Centro de Documentación Musical de Andalucía.

MATARÍN GUIL, Manuel Francisco y ABAD GUTIÉRREZ, Julia (1995). Etnografía y Folklore en un Medio Rural. Alboloduy (Almería). Almería, Instituto de Estudios Almerienses-Ayuntamiento de Alboloduy.

PURAS HERNÁNDEZ, José Antonio y RIVAS LAGO, María Teresa (1988). Didáctica del Folklore. Temas Didácticos de cultura Tradicional. Nº 11. Valladolid. Centro Etnográfico de Documentación.

RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador (1986). Origen y evolución del folklore en Andalucía. I Congreso de Folklore Andaluz. Granada. Granada, C.D.M.

VELASCO, Honorio M. (1982). A modo de introducción: Tiempo de Fiesta. En Honorio M. Velasco: Tiempo de Fiesta. Ensayos antropológicos sobre las fiestas de España; págs. 5-25. Madrid, Tres-Catorce-Dieciséis.