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Dice la leyenda que en el mar de Alborán, el cual recibe su nombre del islote almeriense de Alborán, se encuentra situado a noventa kilómetros de la rada de Adra y con cinco kilómetros de superficie terrestre; se han alistado varios avistamientos ovni en los años sesenta y setenta, algunos de ellos reflejados en la prensa de la época. El quince de mayo de 1969, tuvo lugar un accidente aéreo (en la misma región donde sucedió la catástrofe de Palomares), que en un principio no tuvo nada de especial.
Un avión militar tipo “Grumman-Albatross” se estrelló contra el mar con ocho tripulantes a la altura del cabo de Gata, a una milla de la costa. Sólo el teniente de navío Pedro Mac Quingley Liceaga fue rescatado vivo. Se desconocen los antecedentes que propiciaron este accidente, actualmente sigue sin saberse cómo ni por qué sucedió éste, el piloto nunca pudo explicar las causas del accidente, solamente expuso que iban hacia un “gran sol”. Únicamente se conoce que este avión viajaba con otro del mismo tipo que se dirigían a Jerez de la Frontera desde Cartagena. El rescate se llevó a cabo con una motonave con matrícula de Bilbao, ésta rescató al único superviviente junto a otros dos cadáveres, los cinco cuerpos restantes no pudieron ser hallados. El dos de julio de 1969, a menos de dos meses del accidente anterior, desaparece en el mar de Alborán el avión antisubmarino “An-17” “Grumman”, siendo buscado de inmediato por numeroso aviones, helicópteros y unidades de superficie de distintas bases españolas, incluido de las Canarias, lo que hace que el despliegue en este segundo accidente sea impresionante, por lo que se deduce que le dieron una importancia enorme. La tripulación estaba formada por los capitanes del Arma de Aviación S.V Antonio González Boado Campillo y Francisco Blanco Rodríguez, capitán de fragatas Evaristo Díaz Rodríguez y teniente de navío Eduardo Armado Badillo, así como por los suboficiales especialistas del Ejército del Aire Angel A. Francisco Rodríguez, Joaquín Martín González y José Peña Mora. Las coincidencias entre este accidente y el anterior son considerables; en primer lugar, el anterior avión siniestrado iba a estar en un principio comandado por Boado (quien murió en el segundo siniestro), pero a última hora hubo un cambio, el tipo de avión era el mismo y el lugar de los accidentes también, en este accidente al igual que en el otro las autoridades no supieron explicar los hechos: Son dos accidentes idénticos. Se encontraron restos dispersos por el agua, como dos asientos. Además el último mensaje recibido por la radio del avión fue: vamos hacia un gran sol, luego silencio…Quién se salvó del primer accidente por un cambio de última hora, pero pereció en el segundo, el capitán Antonio González Boado, fue uno de los pioneros en la investigación del fenómeno Ovni.
Antonio Ribera es autor del libro “Los doce triángulos de la muerte” A.T.E. (Barcelona, 1976), éste contiene todos los datos de esta leyenda, además escribía artículos en publicaciones sobre astronáutica en los que defendía el fenómeno Ovni, además de dar charlas y conferencias sobre el tema. Ribera nunca dice en su libro que Boado muriera, prefería decir que había desaparecido, como si se hubiera ido con esa luz con la se toparon y que tantas veces investigó Boado. ¿El simple hecho de chocar con el agua puede destrozar hasta ese punto un aeroplano? ¿No sugiere esto más bien que el avión se desintegró en el aire, ante de tocar el agua? ¿Y qué causa ha podido motivar esta explosión aérea? ¿Serían los ovnis los causantes de estos accidentes? ¿Habrá ovnis en el mar de Alborán?
(Redactaron la leyenda Susana Marín Caballero, Isabel Marín Puigcerver y Beatriz Morales Nieto)
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