| La langosta de grillos (Otras leyendas de Almería) |
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Hacia mediados del siglo XIX cayó sobre la comarca una plaga de langosta. Eran unos grillos desconocidos, no vistos anteriormente por estas tierras, que tenían el vientre muy grueso y al menor contacto arrojaban sangre. Arrasaron toda la vega y no se podía cocinar pues caían a montones dentro del puchero. Tenían que taparlo todo: comida, cántaros, hasta la boca había que llevar tapada, donde se metían lo ponían perdido de sangre. Esta plaga posiblemente llegó transportada por los vientos del Sahara. Cuando se hizo insoportable la situación los habitantes del pueblo, que en su mayoría eran agricultores, se colocaron bajo la protección de San Marcos y decidieron sacarlo en procesión. Lo llevaron hasta el Montenegro y en una gran piedra del Romeral, que aún se conserva, hicieron una misa. Fue todo el pueblo llevando a sus animales: mulos, burros, perros, etc. Cuando regresaron al pueblo la langosta estaba desapareciendo. En agradecimiento todos los 25 de abril ayunan tanto las personas como las bestias, realizándose una procesión con el santo, llamada de los burros, oyéndose después una misa. (Manuel F. Matarín Guil y Julia Abad Gutiérrez: Etnografía y Folklore en un medio rural. Alboloduy (Almería). Almería, IEA-Ayuntamiento de Alboloduy. 1995; pág. 178). |