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Aben Humeya. Juegos moriscos de Purchena
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Contexto histórico
Reconquista
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Aben Humeya entrando en combate. Ilustración tomada de José Acosta Montoro Aben Humeya. Rey de los moriscos. Almería, I.E.A.-Ayuntamiento de Purchena. 1988.Asentado en el valle del Almanzora, y con su centro en Purchena, Aben Humeya intentó sitiar la ciudad de Vera. De esas efemérides guerreras se ocupan Mármol y Pérez de Hita. Pérez de Hita (págs. 140-142, Cáp. XIII) dice que Aben Humeya tomó su decisión de ir al oriente andaluz cuando supo de las negociaciones que sus enviados mantenían en Berbería y que, pasando por Purchena donde recogió la hueste del Maleh, y bajando el Almanzora dejó atrás a Zurgena, subió la atalaya de Ballabona y se puso ante Vera, a la que sitió, que los moriscos empezaron a batir la ciudad, atacando sus murallas, desde donde le respondían. Cuando Aben Humeya supo de la ayuda que le llegaba a los de Vera, se retiró la buelta del río de Almançora y llegando a las Cuevas las mandó saquear v destrozar un hermoso huerto del rnargués y cortar todos los frutales que el Rey no los tenía tales corno allí los avía. Cuando llegó el socorro de Lorca, Aben Humeya regresaba a Purchena. La información que, sin duda, obtuvo Pérez de Hita de los moriscos con quienes trató, le hace incluir el suceso de Cuevas, absolutamente lógico dado el odio que mantenía Aben Humeya al marqués de los Vélez, y el remate que nos interesa: cuando el rey morisco llegó a Burxana deterrninó de hazer unas solemnes fiestas para alegrar sus gentes y todo su campo, y assí mandó que se pregonasen.


Era el 27 de septiembre, martes. Los Juegos Moriscos estaban en marcha... En las 12 pruebas atléticas s encuentran muchas del actual panorama olímpico: salto, triple salto, carreras, lanzamiento de peso, tiro con arco. Este testimonio fue perfectamente recogido por Ginés Pérez de Hita en su obra "Guerras Civiles de Granada". Estos juegos preolímpicos suponen el nexo histórico entre los Juegos de la Antigüedad y las actuales olimpiadas restauradas en 1896, y merecen su recuperación histórica mediante la cita anual de los Juegos Moriscos de Aben Humeya, declarados de Interés Turístico Nacional y celebrados a mediados de Agosto. Está prohibido perderse esta oportunidad, complementada con un zoco artesanal, una muestra de cocina magrebí y andaluza, talleres y diversos concursos. Su recuerdo permanente es la escultura del arquero, en mármol blanco, levantada en el año 2000 a la entrada del puente de acceso a la localidad. De cuanto se refiere a la guerra de los moriscos no se tienen más fuentes que las crónicas de tres historiadores publicadas después de haber fallecido Felipe II, para que del conflicto morisco no se conociese más versión que la dada por su Consejo y sus asesores eclesiásticos. Todos eran enemigos de cualquier versión que pudiera incluir datos más o menos objetivos.

Aben Humeya pactó colaboracionismo con el rey Fernando, mediante el cual recobró sus tierras de Válor y el derecho a ser miembros del cabildo granadino... El Zaguer, tío de Aben Humeya, en una reunión secreta convence a los moriscos de ir a la guerra. Aben Humeya nombró por capitán general a su tío el Zaguer. Pérez de Hita narra cuando Aben Humeya rompe con su veinticuatría v su fama de caballero cristiano, para opinar que se presume que don Fernando de Válor estava en l a conjuración del levantamiento del reyno.

Metidos en la guerra que Aben Humeya fue proclamado y coronado rey su mejer fue Brianda Pérez. Mármol había oído algo de la marcha de Aben Humeya con una sola mujer morisca que traía por ami¬ga v un esclavo negro salió de Granada otro día luego siguiente, jueves 23 de diciembre, y durmiendo aquella noche en la almacería de tina huerta, caminó el viernes hacia el valle de Lecrín... la Alpujarra se convirtió en sede del reino de Aben Humeya.


Aben Humeya, que se esconde en la zona de Bérchules, Válor y MecinaBombarón, es cogido en emboscada en esta última localidad, lugar de residencia de Aben Aboo, primo y luego sucesor del cabecilla morisco.

En octubre de 1 569, se produce una conspiración contra Aben Humeya en Cádiar. Se mezclaron varios motivos: la ambición de Aben Aboo, el enfrentamiento de Aben Humeya con las tropas turcas, el odio de la familia de su mujer (por haber matado el rey morisco a varios de sus miembros) e incluso el móvil de los celos. Aben Humeya descansaba en Laujar de Andarax (al este de Ugijar), fue asesinado por su primo, quien le sucedió. Fue enterrado allí, pero D. Juan de Austria, al terminar el conflicto, trasladó sus restos a Guadix.