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El Palacete del Puerto PDF Imprimir E-mail
Indice del artículo
El Palacete del Puerto
Descripción del lugar
La costa de roquetas en 1787
Contexto histórico
Palabras clave y bibliografía
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Entre los pescadores y la gente del Puerto de Roquetas de Mar, se contaba, que hacia el s.XII, un cacique compró un palacete ubicado en este lugar. En aquellos entonces, los palacetes y castillos eran utilizados para vigilar la costa, pero dicho cacique se apropió de él haciéndolo del mismo su vivienda. Este señor, galán de mucho dinero, poseía una hija que le acompañaba en su camino. La niña, ilusionada por la compra que hizo su padre, esperaba el viaje con mucho entusiasmo, pero ella no sabía lo que le deparaba su destino.

Una vez instalados, la niña, como cualquier otra, deseaba salir del palacete para jugar, pasear, buscar caracolas...en la orilla del mar. Pero, cuál fue su sorpresa que ella no pudo cumplir su sueño, por no tratarse de una niña ¨normal¨. pues padecía déficit físico y mental. Para su padre, como era ¨normal¨ en aquella época, ello era una deshonra y pensaba que le restaría popularidad si la existencia de su hija y su respectivo déficit llegasen a oídos de la gente del municipio. Por tanto, trataba de ocultarlo, de tal manera que todo recaía sobre la pobre niña, pues la acción que llevó a cabo su padre para tapar este ¨problema¨ fue encerrarla en el palacete sin dejar que saliese de éste. Ella lloraba y lloraba insistiendo para salir a jugar, pero su padre no la dejaba. La niña no entendía lo que ocurría, ¿por qué no podía ser y divertirse ella como las demás niñas? Todo le resultaba extraño y, un día, probó escapar, pero fue descubierta por su padre , al cual, lleno de ira, le llevó a encerrarla en su habitación, pero no con llave, sino poniendo pared donde antes había puerta.

El amo de llaves, familia de los marineros y que no mantenía contacto ni con el padre ni con su hija, tenía en su poder las llaves de todas las habitaciones y, un día, se dio cuenta de que una llave quedaba suelta y, que por lo tanto, faltaba una habitación. Aquello no podía ser cierto, no podía ser posible que faltase una habitación ¿cómo?, todo era tan extraño... El amo de llaves se dispuso a comprobarlo de nuevo cuando de repente...se escuchaban voces, parecían voces de una niña pidiendo auxilio. Efectivamente, eran las voces de la hija del cacique que había quedado atrapada en aquellas cuatro paredes. El amo de llaves, alarmado, quiso pedir ayuda, sacando a la luz dicha información. El rumor empezó a propagarse entre la gente del municipio, y ésta se acercaba al palacete para confirmar dichos rumores, pero nadie oía nada.

Un día sin más, el cacique hizo sus maletas y se marchó del palacete, con no más preocupación que su hija había fallecido y temía que ello fuese descubierto antes de irse él de allí, quedando él como culpable de los hechos. Nunca nadie supo nada de la niña, sólo que al derrumbarse el palacete para construir el actual Castillo de Santa Ana, se dice que apareció, en una de las habitaciones, una silla junto a juguetes y muñecas pertenecientes, parecía ser, a una niña.