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EL INDALO. Gracias a Don Juan Cuadrado se tomó conocimiento de un dibujo de la Cueva de Los Letreros, (Vélez Blanco), que representaba una figura humana con los brazos extendidos y unidos por un arco y las piernas abiertas. Este símbolo se tomó como emblema y recibió el nombre de ídolo. Así nació el Indalo, un signo que se ha convertido en una definición de Almería. El grupo indaliano y su inventor Perceval revoluciona Almería en los años 40. (Durán y Ruiz 2002, 20)
Esta historia-leyenda comienza en un pueblo de Almería cuando Antonio Góngora y Martínez, natural de Tabernas, se adentró en 1868 en una cueva llamada Cueva de Los Letreros, en el término municipal de Vélez Blanco, donde descubrió una figura similar a la del Indalo pintada en sus paredes junto a esquemas relacionados con ciervos, cabras, hombres y mujeres con brazos y piernas torcidos. “Breuil visitó la cueva en 1913, estudió minuciosamente sus pinturas, siguiendo las gráficos hechos por Góngora y descubrió entre ellas unas figuras realistas y naturalistas, y una gran cantidad de signos esquematizados (Tapia, 1972,12) A partir de ese afortunado descubrimiento, por su valor histórico y patrimonial, fue cuando se empezó a asociar el esquemático dibujo encontrado dibujado en las paredes como la representación de un dios y con poderes de protección contra el mal de ojo, las catástrofes naturales o contra las maldiciones, en definitiva contra todos los males existentes. La prehistórica Cueva de los Letreros fue declarada Monumento Nacional el 25 de abril de 1924 y más recientemente nominada como Patrimonio de la Humanidad. Las gentes de Mojácar, otro pueblo de la provincia de Almería, también han utilizado una figura similar como representación de un dios, pintándolo en las fachadas de sus casas para su protección contra cualquier peligro y evitar los “males”. Conocido coloquialmente como Hombre del Arco, fue a partir de los años cuarenta cuando los miembros de una tertulia formada por pintores e interesados por la cultura liderados por el pintor Jesús de Perceval le pusieron el nombre de Indalo, como recuerdo de los tertulianos al nombre abreviado de Indalecio (indalo) en memoria de San Indalecio (significa mensajero de los dioses), patrón del pueblo de Pechina y de la diócesis de Almería. Además, el prefijo “Inda” significa poderoso, fuerte. De esta forma el Movimiento Indaliano consigue que Almería tenga un nuevo símbolo muy conocido, singular y popular. La inspiración en el dibujo esquemático del arquero de la Cueva de los Letreros, los dibujos simbólicos que aparecen en las fachadas de las casas de Mojácar, el nombre de San Indalecio (Indalo) y la creatividad de los dinamizadores culturales de la época consiguen que la leyenda del indalo se convierta en la realidad actual de una figura-símbolo que identifica a una provincia.
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