| La fiesta de la Vieja (Otras leyendas de Almería) |
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En la comida de la vieja no deben faltar las roscas de pan, huevos duros, el salmorejo pobre, los limones dulces y las variedades de la chacinería local (chorizos, morcillas, salchichón,…), a los que hay que añadir la mistela casera (bebida a base de especias y aguardiente) y los rosquillos de vino. La fiesta consiste en la confección de una muñeca hecha de cañas o madera formando una cruz latina para montar el cuerpo y las extremidades. La cabeza se suele hacer con un trozo de tela sobre la que se pinta la cara y se llena de golosinas y regalos pequeños. La vestimenta suele ser de papel de seda en lugares como Cuevas, Vera y Pulpí. En Carboneras la costumbre es vestirla en los últimos años con papel de seda. Consta de una falda larga rizada, pañuelo, delantal, camisa y mantón. Se suele completar con algunos otros complementos y un lazo rojo. El Día de la vieja se celebra entre el miércoles de Ceniza y la Semana Santa, veinte días después o antes de ambos eventos(a partir de la Cuaresma). Puede estar relacionada la fiesta con el ciclo de la primavera, la fertilidad, el deseo de tomar suficientes alimentos para soportar los ayunos de la Cuaresma, un rito relacionado con la prosperidad y el campo o una jornada de diversión o descanso laboral. Se suele clavar la figura de la vieja en el suelo para que presida las actividades del día. Al finalizar la jornada y las actividades lúdicas, el momento más esperado del día por los niños y mayores es matar a la vieja. Todo consiste en romper la cabeza de la muñeca con piedras, petardos o palos a una determinada distancia con los ojos cerrados. Esto tiene como objetivo coger las golosinas y regalos que tiene en su interior. La idea de agresividad por arrojar objetos a la figura de la vieja es una costumbre asumida en la comarca simplemente como diversión. Esta fiesta es semejante al Día de la Mona que es una celebración murciana. Algunos mayores agradecen a los colegios el poner en práctica esta fiesta que se estaba perdiendo. Para ellos es un día muy bonito y lo que más le divertía era la realización del muñeco al que adornaban entre todo el pueblo. También denominamos el Día de la Vieja como “remolona”, matar o partir a la vieja, se celebra en la misa de la Cuaresma. Una costumbre pagana, gastronómica y algo violenta que se celebra desde muy antiguo en la mayoría de los pueblos del levante almeriense. En Carboneras hay dos celebraciones, una para los niños de los colegios y otra en la que participa todo el pueblo. En ambas se realiza una excursión a la playa del Algarrobico, rambla del río Alías, la cueva del Pájaro o el Saltador. La finalidad es colgar, partir y quemar las “viejas”. Se anima el día degustando las comidas más típicas de la zona y compartiendo los hornazos de pan de aceite o bizcocho con huevos. Hacemos un breve análisis de la celebración y nos damos cuenta que no hay mucha variación de un lugar a otro de las zonas almerienses en las que se celebra. En todos estos municipios, sin ser considerado en la mayoría como día oficial de fiestas, casi todos los comercios finalizan la actividad a media mañana para incorporarse a la fiesta los habitantes de los pueblos de forma masiva. Los colegios en unos lugares celebran el jueves Lardero, en otros salen al campo con las conocidas “Meriendas” y en esta comarca está el “El Día de la Vieja”. Consideran el día escolar como dedicación a las actividades extraescolares, previo permiso de la Delegación de Educación y Ciencia, pensando en un día festivo de convivencia. Es cierto que si las familias y grupos de jóvenes reducen el día a una jornada gastronómica en los lugares más atractivos de cada municipio y, como un punto culminante, a partir o matar la Vieja para finalizar la jornada, los colegios tienen un programa más atractivo y didáctico. Con antelación se confeccionan las “viejas en grupos o por clases, se rellenan de golosinas y puede considerarse como unas actividades de socialización, artística y de manualidades. Se estudia el hecho histórico, la relación de la fiesta con el carnaval, el período de cuaresma y la preparación para la semana de pasión. La aparente agresividad del acto “matar a la vieja”, a través del tiempo ha quedado reducido a un acto lúdico, divertido y sin connotaciones violentas. Es un acto simbólico a favor del bien y no para destacar y fomentar el odio o el mal. Numerosos juegos y actividades docentes como recogida de hojas, estudio del espacio, juegos, encuestas a los mayores, recuperación de canciones, dibujos y redacciones, hacen del Día de la Vieja, una clase al aire libre donde se fomenta la convivencia de los miembros de la comunidad educativa, las familias y los vecinos de cada pueblo. |