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Origen del Cristo de la Luz, Patrón de Dalías (Otras leyendas de Almería) PDF Imprimir E-mail


Dalías, es un pequeño pueblo de la Baja Alpujarra Almeriense, tiene 144 KM2, rodeado de montañas, este valle está a una altitud sobre el nivel del mar de 411 MTS. Cuenta con 3800 habitantes, de los cuales 489 pertenecen a  Celín, pedanía de Dalías. En ésta  se encuentra el nacimiento de agua de El arroyo, con un importante caudal, 130 litros/segundo. Antiguamente y hasta el 11 de Septiembre de 1981 el municipio de Dalías también abarcaba otros territorios que hoy pertenecen al pueblo vecino, El Ejido, conocidos aún como El Campo de Dalías. En tiempos pasados, la mayor fuente de riqueza de Dalías era las cosechas de uva de mesa que se exportaban a diversos lugares y que tenían gran fama y aceptación tanto en el resto de España como en países de Europa, como es el caso de Francia. Pero con el decaimiento de los parrales la economía del pueblo se basa principalmente en la agricultura bajo plástico, donde se cultivan  sobre todo, pimientos, habichuelas, calabacines, sandias y melones.

Este pueblo se define principalmente por la celebración de sus fiestas patronales en Septiembre, donde se rinde culto al Santo Cristo de la Luz que sale en procesión el tercer domingo de este mes recorriendo las principales calles del pueblo y donde se queman miles de cohetes a su paso, durante este día son infinitas las personas que visitan Dalías, además durante casi todo el mes van llegando personas de diferentes lugares de la provincia andando hasta la Iglesia donde se encuentra el Santo realizando mandas por algún favor concedido que pidieron al Cristo. Las fiestas de Dalías fueron declaradas hace unos años de interés turístico nacional de Andalucía. En el siglo I se produce la expansión del Cristianismo por el Mediterráneo a través de la labor encargada por Jesucristo  a sus doce apóstoles. Esta gran tarea requiere de la ayuda, según cuenta la tradición, de siete varones apostólicos nombrados por los de Jesús para así poder llevar el Evangelio a todos las civilizaciones. Estos  varones, hombres buenos o santos, según lo que quiera creer cada  uno, son San Tesifón, (en la zona de la  Alpujarra), hoy en día patrón del municipio de Berja, San Cecilio, patrón de Granada y San Indalecio entre otros tantos, todos ellos en el presente nombrados Santos por la Iglesia Católica.

El cristianismo cargó siempre con la lacra de la represión, primero por parte de los romanos, que se negaban en ver a Jesús como el hijo de Dios y rey de los judíos, como así lo llamaban, y posteriormente por los moriscos.    Una vez asentado el cristianismo y pasados los siglos, alrededor del año 711 se produce la invasión oficial de los árabes en la península, ésta se produce de sur a norte, excepto en Asturias. Con lo cual una de las primeras zonas que queda en manos de los musulmanes es la que hoy se conoce con el nombre de las Alpujarras, y donde se encuentra el pueblo de Dalías. Debido a este hecho de gran relevancia histórica, podemos encontrar en el municipio algunas obras que los árabes nos legaron, como son unos baños árabes que hoy en día reciben el nombre de Baños de la Reina, existe aún un paraje donde se encontraba un antiguo pantano árabe, también nos dejaron una fortaleza o emirato, llamado popularmente por todos como  la garita y una antigua mezquita que recibe el nombre de Al-Hizan, convertida al cristianismo como Ermita de la Virgen de los Dolores.

Dalías, un pequeño pueblo de la Baja Alpujarra almeriense siempre ha tenido un carácter marcadamente religioso, ya desde los primeros tiempos del cristianismo adoraban a Cristo y actualmente el pueblo es conocido por su gran fervor al Cristo de la Luz. Un fervor que han sabido contagiar al resto de la Comarca. Por esto no es difícil que existan varias leyendas sobre el origen de esta gran fe y de cómo el Cristo de la Luz llegó a Dalías. Una de las más conocidas entre sus habitantes es la que se relata a continuación, por lo cual comenzaré hablando por el origen de todo esto. Aquí comienza la leyenda, puesto que según se cuenta de forma oral, puesto que no existe documento escrito que justifique esta teoría, un cristiano que vivía en  lo que hoy es el pueblo de Dalías, antiguamente denominado Ambrox (de ahí el nombre de la Iglesia del municipio), tenía una imagen de un Cristo al que él tenía mucho cariño, por esta razón y con la invasión musulmana  decidió guardarlo para así evitar que fuese destrozado por los invasores. El escondite fue en su propia casa, en una de las paredes hizo un gran hueco donde metió la imagen y junto a ella depositó una vela encendida. Este hueco fue cubierto de nuevo y jamás desveló el secreto de su escondite a nadie. Tras siglos de invasión musulmana, en 1492, se produce la Reconquista de Granada por parte de los Reyes Católicos, este hecho coincide con el descubrimiento de América por el navegante Cristóbal Colón. El pueblo de Dalías no estaba ubicado tal y donde se encuentra actualmente, sino que el pueblo se situó alrededor del nacimiento de agua donde hoy en día se encuentra el arroyo de Celín, por este motivo no es de extrañar que casi todos los hallazgos musulmanes se encuentren en esta actual pedanía, además había asentamientos de familias en diferentes puntos, éstos eran Ambrox, Dalías, Al-Hizam, Obda.

Todos ellos desaparecen en 1568 con la Rebelión de las Alpujarras, todos excepto Ambrox que pasó a llamarse Dalías (donde actualmente se encuentra el municipio), Alrededor de 1572 se repuebla Dalías, llega gente humilde y trabajadora procedente de Castilla y según cuenta la leyenda, un hombre del pueblo se enamoró de una joven de Berja, pueblo vecino, estos se casan y ambos compran una casita en Dalías para formar un hogar, sin saber lo que sus paredes guardaban, tras realizar unas pequeñas obras en su casa, descubren en una pared una imagen de un Cristo intacto y que curiosamente estaba oculto entre aquellos muros húmedos y viejos, pero lo más sorprendente fue encontrar junto a este una vela que permanecía encendida, asombrados sacaron la imagen de la pared y la cuidaron durante años como algo suyo. Con la Reconquista de América en el 1600 aproximadamente, cuentan que el hombre se traslada a estas nuevas tierras durante años, tantos, que su esposa sin descendencia y sola en aquella casa sin recibir noticias de su marido decide poner fin a su soledad y se traslada a vivir a su pueblo natal junto al resto de su familia, con ella decide llevarse sus cuatro pertenencias, entre ellas, la imagen del Cristo, las deposita en una carreta tirada por mulas y emprende viaje, pero justo en la frontera que separa un pueblo del otro, los animales que tiraban del carro empezaron a notar el enorme peso que “algo” ejercía sobre la carga y que les impedía avanzar ni un solo paso más. Cuenta la tradición, que justo al llegar a la linde de los municipios, el Cristo se negó a abandonar el pueblo donde años permaneció y por esta razón las mulas no podían tirar de la carreta. Hoy en día podemos observar en este lugar, una cruz que nos recuerda donde el Cristo de la Luz eligió a Dalías como su pueblo.

(Recogió la leyenda Almudena Montoya Gómez, de la relató Lola Criado, maestra del CEIP “Luis Vives” de Dalías).