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Las bombas de Palomares y Villaricos PDF Imprimir E-mail
Indice del artículo
Las bombas de Palomares y Villaricos
Descripción del lugar
Contexto histórico
Palabras clave y bibliografía
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La población almeriense de Palomares, muy próxima al Mediterráneo, era por aquel entonces un lugar muy alejado de lo conocido, en el cuál abundaba la gente sencilla, hospitalaria y trabajadora, que dedicaban sus días a la vida en el campo y en la casa. Fue la mañana del 17 de enero de 1966 cuando los cielos de esta aldea observaron la presencia amenazante de un avión militar norteamericano (B-52) junto con la nave nodriza que lo abastecía.

No fue tan veraz la mirada expectante de los pueblerinos del lugar para ver pasar estos artefactos como el tiempo que tardaron en chocar. La caída en tierra resultó rápida, mientras que la eficacia de la operación no lo fue tanto ya que este accidente supuso consecuencias graves para Palomares.

El avión B-52 que cayó sobre suelo almeriense transportaba consigo cuatro bombas atómicas de hidrógeno que no llegaron a explotar durante el impacto. Tres de ellas aterrizaron sobre tierra: una lo hizo sobre una roca, otra en el río Almanzora y una tercera sobre una plantación. La cuarta cayó en el mar Mediterráneo que bordean las tierras de Palomares y Villaricos.

Dos de las bombas que cayeron sobre tierra se rajaron a causa del impacto, soltando así sustancias altamente tóxicas. Lo que dio lugar a la alarma general de la población, conllevando a la retirada de las cosechas y las ropas de sus ciudadanos, días después del accidente.

Fue dicho por los técnicos americanos que si alguna de estas bombas hubiese explotado (solo una), el paisaje se hubiese transformado en algo parecido a un cráter lunar, en un radio de 15 km. Esto nos viene a decir que Palomares junto con sus pueblos vecinos habrían pasado de ser considerados una aldea desconocida a otra bien famosa, pero sin resto de vida humana, animal o vegetal. Incluso las consecuencias hubieran sido mucho mayores que las provocadas en Hiroshima.

El número de fallecimientos que conllevó este trágico accidente no fueron muy fiables  según la información por aquella época, pero se cree que oscilan entre los ocho y trece, sin tener en cuenta la cantidad de personas que hubiesen muerto si no se hubiera llegado a consumir un fármaco recetado por los médicos que analizaron al personal de la aldea, y que no se sabe muy bien cuales fueron sus fines.

El tema de la contaminación o descontaminación del territorio almeriense fue muy sonado con motivo del baño del señor Fraga, en las playas de Palomares y Villaricos, quien pretendía demostrar que Palomares estaba fuera de peligro atómico.

Los habitantes del lugar dieron las gracias por haber sido aquel día festivo con motivo de la celebración de San Antón, ya que de no haber sucedido así, el número de fallecidos hubiese sido mayor, puesto que los trabajadores del campo habrían ocupado su lugar en el puesto de trabajo.