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Las Torres PDF Imprimir E-mail
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Las Torres
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Se cuentan muchas y distintas versiones sobre lo que ocurría en el interior de Las Torres, construidas en el siglo XVIII, situadas en la carretera de El Chuche, camino que va hacía Almería desde el pueblo de Benahadux, y a menos de diez kilómetros del mar, frente a la vía del tren y sin nada alrededor, tan solo unas cuantas palmeras y pencales. Por lo que estas dieron mucho que hablar hace unas cuantas décadas entre aquellos que vivían en Benahadux y los pueblos del alrededor.

La leyenda cuenta que en el interior de Las Torres se produjeron varios accidentes muy dramáticos y en situaciones muy raras. En primer lugar, uno de estos accidentes le costó la vida a un hombre de mediana edad, dueño del castillo, mientras arreglaba una ventana, tras caerse de forma muy sospechosa. Tras esto, Las Torres estuvieron un tiempo abandonadas por sus dueños. Se cuenta que las abandonaron por la muerte de su familiar y porque ocurrían cosas muy raras, como que escuchaban cadenas arrastrando, aparecían fantasmas, se abrían y cerraban ventanas.

Todo esto hizo que la gente de los alrededores empezara a murmurar que esa gran casona estaba embrujada, que se oían ruidos muy sospechosos y que se producían extraños fenómenos relacionados siempre con fantasma s, pero en aquella época se tenía mucho respecto a todas esas cosas de brujas y demonios y la gente prefería no hablar.

Tras unos años Las Torres fueron de nuevo habitadas, después de unos meses de estar viviendo un matrimonio con sus dos hijas, el marido apareció muerto en su cama, pero no se encontraron razones normales de su fallecimiento, de nuevo, se volvió a dar otra muerte en circunstancias muy insólitas.

Por lo que se dice que toda familia que habita en Las Torres unos de sus miembros o se mataban o le sucedía algún accidente, debido a que los espíritus salían en busca de venganza para poder tener paz ya que la morada está situada encima de un antiguo cementerio, donde se dice que están enterrados todos los moriscos que murieron en la tristemente célebre “noche de los encasimados”, ocurrida en las Navidades de 1568 y llamada así por las camisas blancas que, para distinguirse en la oscuridad lucieron los cristianos sobre sus uniformes, cuando un grupo de moriscos sublevados, procedentes de la taha de Marchena (medio Andarax), sobre todo de Huécija, y dirigidos por el vecino de esta localidad Brahen el Cacís, fueron a establecerse en la sierra de Benahadux, entre El Chuche y el pueblo de Benahadux, debido a que intentaban agruparse allí con el fin de asaltar la desguarnecida ciudad de Almería, pero las tropas cristianas subidas desde Almería pasaron a cuchillo a todos los moriscos allí apostados.

Como es natural, todos los niños de la zona, concretamente de la barriada de El Chuche, sentían curiosidad por conocer lo que realmente pasaba y escondía aquella inmensa casona que se encontraba abandonada pero en muy buen estado de conservación; y por las noches se concentraban pequeños grupos para adentrarse en ella e investigar lo que allí hubiera y hacían travesuras tales como mover tablones, hacer ruidos, accionar los llamadores mediante cordeles, pero sus travesuras llegaron incluso a más puesto que se vestían de fantasmas y cuando pasaban los vehículos por esta oscura y solitaria carretera, se dejaban ver.

Ya sea por la existencia verdadera de fantasmas o no, la población estuvo aterrada durante una gran época y cuando los habitantes se enteraron no se atrevían aproximarse  a Las Torres. Con el paso del tiempo, han ido dejando poco  a poco de dar miedo y se han convertido en un lugar habitual y el olvido de los comentarios acerca de la existencia de fantasmas de la mansión abandonada, ha hecho que +actualmente haya sido de nuevo habitada.