| La novia de Serón |
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Página 1 de 4 El episodio histórico de la novia de Serón se inserta dentro de las continuas guerras de frontera que mantuvieron cristianos y musulmanes antes de la conquista de Granada. Durante mucho tiempo se tuvo como una invención poética, narrando un lance caballeresco. Investigaciones recientes demuestran la veracidad del hecho. Corría el año 1478 cuando unos cuarenta caballeros de Lorca, deseando hacer una excursión por tierra de moros y con el propósito de venir a las manos con los de Baza, salieron una noche sin otro acompañamiento que sus armas y caballo, y así llegaron a Fuencaliente, en donde se emboscaron, esperando que alguna circunstancia fortuita les deparase la ocasión de realizar su atrevido pensamiento. Allí permanecieron seis días, al cabo de los cuales vieron venir de Serón una vistosa cabalgata de doce moros, ricamente ataviados y con lujosas armas, que acompañaban a una joven y hermosa mora que sobre gallarda mula cabalgaba… Sucedía que el alcalde de Baza, tenía concertada celebrar sus bodas con la hermosa hija del alcalde de Serón, que era la dama que conducían aquellos caballeros moros. Sorprendida la comitiva por los de Lorca, sin oponer apenas resistencia, se entregaron a los cristianos, menos uno, que corriendo hacia Serón, dio la noticia de la emboscada. Al punto salieron de la villa 200 jinetes a cuyo frente iba un famoso capitán de Baza, y los cristianos se dispusieron a escaramucear con ellos, no sin antes degollar a los cautivos, para impedir la ayuda de estos. Los cristianos, al mando de un caballero de Lorca llamado Tomás de Morata, resistieron el acecho hasta que un nuevo auxilio de Serón los obligó a huir hasta un pequeño collado, a donde los moros no quisieron seguirle por temor de que aquella huída fuese un ardid para atraerlos hacia donde ellos juzgaban que habría más cristianos ocultos y emprendieron la vuelta a Serón. La doncella mora que vio perdida la esperanza de verse libre entre los suyos, suplicó ardientemente a los cristianos que la dejasen ir, puesto que ninguna ganancia era para ellos llevarla cautiva a su tierra. Debió hacerlo muy bien, pues a propuesta de Morata, decidieron devolverla a su familia. Dicen, que ella en agradecimiento les regló la lujosa cabezada de su mula, que al parecer, valía muchos maravedíes. Y cual no fue sorpresa de los moros cuando la doncella les fue entregada por aquellos mismos quienes habían visto como único móvil de la jornada. Tomaron los moros camino de Baza, donde su Alcalde esperaba; y al tener noticias de lo ocurrido ofreció a Lorca sus amistades y le expresó su agradecimiento”. Tal fue el episodio conocido por el de la Novia de Serón que según el cronista Pérez de Hita, estos fueron los versos que la doncella mora le narró al caballero cristiano: “Pues mi ventura quiso contra hallarme para que yo viniese a vuestras manos, suplico, caballeros, que dejarme queráis; no me llevéis entre cristianos: muy poco ganaréis de mi en llevarme mostraos en lo que os pido cortesanos: la mucha honra basta que ganado habéis en este hecho señalado”. |