|
Página 1 de 6 Luis Francisco Jiménez Montoya fue un personaje conocido en todo el municipio de Roquetas por su apodo “El engañamuerte”. Los apodos son consustanciales con la identidad de los pueblos pequeños y resultan casi imprescindibles para localizar a una persona y en este caso nuestro personaje ha sido siempre identificado por su apodo. Luis Francisco nació en el Puerto de Roquetas de Mar el 21 de octubre de 1867, de una familia modesta, su padre Miguel, era pescador y armador de barcos pequeños como sardinales o boliches. Cuando Luis Francisco tenía 19 años, salió una tarde con varios amigos a comer ciruelas a un huerto, se dieron un gran atracón, a ninguno le pasó nada excepto a Luis Francisco que se puso muy malo, tan malo quen perdió la vida. Sus padres totalmente afectados procedieron a dar todos los pasos que se daban para los entierros, lo metieron en un ataud y lo velaron los familiares y amigos.
Llegada la hora del entierro y como era costumbre en esa época, el sacerdote fue a recoger al difunto a su casa para pasarlo por la iglesia y posteriormente al cementerio. Cuando la comitiva iba a la altura de la Santa Cruz, Luis Francisco se despertó y viendo que iba en una caja cerrada, lógicamente se asustó y dio un golpe a la tapadera del ataud que la hizo saltar por los aires; la sorpresa y luego el pánico de los acompañantes fue tremenda, la mayoría huyó y huyño despavoridamente tirando el ataud en el camino de piedras, el sacerdote y el monaguillo tambien huyeron abandonando la cruz y el ataud. Cuando pasaron los primeros momentos de horror y desconcierto, algunos más atrevidos volvieron al lugar donde ocurrió el hecho, y se encontraron a Luis Francisco tirado en el suelo y quejándose del golpe que se había dado. El accidente que había sufrido le causó una pequeña cojera que le dejaría marcado para toda su vida. La noticia de la aparente vuelta a la vida de Luis Francisco fue conocida incluso a nivel nacional y desde entonces se le nombró con el apodo de “engañamuerte” Otro hecho ocurrido en la vida de este hombre volvió a confirmar que tuvo una segunda oportunidad más para escapar de la muerte y fue algunos años después cuando Luis Francisco estaba durmiendo la siesta en una especia de almacén que era un cuarto trastero y uqe utilizaban para almacenar cosas e incluso descansar en una especie de camastro que allí tenían, esa tarde un tabique se derrumbó cayendo cascotes enormes y ladrillos por toda la habitación, excepto en la cama donde estaba Luis Francisco, resultando ileso, sin un solo rasguño; había salvado la vida por segunda vez Finalmente, el 19 de febrero de 1940, ya con 73 años, murió Luis Francisco, ese día llegó a Roquetas la nueva imagen de la Virgen del Rosario, donada por el doctor Marín, la anterior imagen fue queada en la guerra civil. Posiblemente el primer acto que presidió esta imagen fue la misa del entierro de este hombre que se resistio en varias ocasiones a morir
Sus dos hijos , que heredaron su apodo, tuvieron que irse del pueblo de Roquetas en busca de trabajo, uno de ellos volvió y ahora sus nietos que viven en Roquetas siguen llevando el apodo de “Engañamuerte”.
|