| Santa Cruz de Marchena |
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En el pueblo de Santa Cruz (Haratalgima del Río), considerado como residencia del rey Boabdil por su belleza y proximidad al río y las vistas del Balcón de la Gloria, se celebran interesantes fiestas y permanecen algunas tradiciones. SAN AGUSTÍN, el día 28 de agosto, pero que se adaptan al fin de semana más cercano al día oficial del patrón. Son tres días de fiesta, en los que se celebran concursos deportivos, juegos populares y la verbena organizada por el Ayuntamiento con actuaciones musicales y baile en la Plaza. El día del Patrón, San Agustín, destaca la misa solemne y una procesión del Santo que recorre las principales calles de pueblo por la tarde. El último día de las fiestas se quema un gran castillo de fuegos artificiales y la popular “ZORRA de fuego”, que es corrida por todos los jóvenes y, a veces, menos jóvenes del pueblo y de otros limítrofes asiduos a la fiesta; la zorra se fabrica con pólvora y cohetes rastreros dentro de un artilugio de cartón, trapos y madera. “Programa de Fiestas en honor al Patrón SAN AGUSTÍN, año 1972, días 27 al 29 de agosto: Repique de campanas y disparo de cohetes, bajada del santo Cristo de su ermita para que presida las fiestas patronales, corrida de cintas, verbena con un conjunto musical formado al efecto por varios aficionados, reina de las fiestas, fuegos artificiales; Solemne Misa, vino de honor, Procesión con el Santo Patrón, verbena; cucañas, carreras de sacos, rotura de pucheros o cantaricas y corrida de bicicletas con premio al que llegue en último lugar a la meta sin interrupción en la misma y sin poner los pies en el suelo en la marcha lentísima para poder quedar el último; corrida de cintas, verbena y quema de la gran traca” (A.H.P.AL., Leg.588) El día de la SANTA CRUZ, también considerada como patronal, el 3 de mayo, con ROMERÍA desde el pueblo a la ermita del Santo Cristo. La fiesta empieza en las vísperas cuando al oscurecer se lanza un cohete que avisa a los mayordomos que se reúnen en la Plaza con objeto de repartir una bolsa a cada vecino o visitante con garbanzos y cacahuetes, y asimismo se reparte entre los asistentes vino y ponche. Todos estos festejos son costeados a partes iguales por los mayordomos. El día 3 de mayo suben en procesión la Santa Cruz a la era llevada a hombros por los mayordomos de ese año. A la llegada el sacerdote bendice los campos y se apuntan los mayordomos que quieren serlo para el año siguiente. La Cruz es bajada de nuevo en procesión por los nuevos mayordomos, que se han apuntado en la era. Cuando llegan al pueblo reparten entre los asistentes roscas de aceite previamente bendecidas. Durante las fiestas se viste una cruz, que es velada por los mayordomos o personas que cumplen alguna promesa. La cruz se colocaba antiguamente en la casa de uno de los mayordomos, pero en los últimos años se vela en los bajos del Ayuntamiento. Una bella iglesia mudéjar del siglo XVI es testigo de los actos que los mayordomos cada año organizan estos días festivos, siendo importante la distribución de pan, la participación popular, el ritual que mantiene la tradición de la celebración y la invitación para todos los asistentes. El ritual y el trabajo de los mayordomos en esta singular fiesta es lo que la hace ser visitada por las gentes del río. Desde hace varios años se organiza una gran paella en la Plaza, que es repartida entre los asistentes mientras una banda de música ameniza la jornada. LA TAMBORA era otra costumbre peculiar del pueblo, pero desde hace algunos años ya no sale el grupo a la calle y nos tememos que pueda llegar a perderse la tradición y las coplas que cantaban por falta de un buen trabajo de recopilación. Los domingos del mes de octubre salía un Rosario de la Aurora de madrugada, despertando a la gente y animándolas a salir para unirse a los rezos. Por la tarde, volvían a salir con la tambora, los huesos y los planchillos, con una imagen pequeña de la Virgen. Se paraban en las casas tocando estos instrumentos y cantando una salve por los difuntos de los familiares, quienes ofrecían un donativo para las ánimas. La intención era pedir ayudas para el mantenimiento de los gastos de la iglesia y de las ánimas benditas. Con estos mismos instrumentos se salía el día 26 de diciembre por las calles del pueblo pidiendo el aguinaldo. Este consistía en dulces y productos de la matanza, que luego eran subastados en la Plaza. Con el dinero de La Tambora se costeaba la cera (velas)del año para las ánimas y las misas de difuntos. Esta tradición, que era llevada por personas mayores o ya desaparecidas, se ha ido perdiendo; sin embargo hay personas jóvenes que intentan recuperar esta interesante costumbre de algunos pueblos del río. ¡Santa Cruz! ¡Ay, Cruz amada! del calvario de mis penas, con tantas páginas llenas de tu grandeza pasada! queriendo desentrañar del piélago de tu historia todas las gestas de gloria. Los LETREROS y TARASCOS, en la noche del Sábado de Gloria. Los jóvenes pintan en las paredes de las casas Letreros escritos con azulete y con carbón de ciscos relativos a sucesos ocurridos en el pueblo durante el año, que a veces sientan bien a los vecinos y otras veces no tan bien. En la Plaza del pueblo, esa misma noche, se armen unos muñecos con ropa vieja que se cuelgan de los árboles, llamados Tarascos. Estos muñecos llevan carteles colgados en los que se realizan comentarios jocosos e intencionados sobre sucesos que a lo largo del año han destacado en la vida del vecindario. Están desapareciendo costumbres festivas como el Día del Corpus, Jueves Lardero y algunas otras por falta de jóvenes que dinamicen estas actividades lúdicas. (Agradecimiento al profesor Leopoldo Abad por la colaboración) |
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