| Lúcar |
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Al límite de los Filabres y del río Almanzora, entre los pinares de El Zurdo y Los Pollos, la Rambla, las aguas del Puerto y las buenas tierras identifican a un pueblo singular y con historia, que el 20 de enero organiza su fiesta mayor, en honor del patrón SAN SEBASTIÁN y también de SANTA INÉS desde siempre. Se celebran los Moros y Cristianos, representación en cuatro actos y un texto o "relaciones" considerado del siglo XVI. La tarde de la víspera se realiza la preparación de las hogueras; los vecinos del pueblo se reúnen para ir a recoger la leña, plantas aromáticas y matas que posteriormente serán quemadas. Se ameniza el día con una cena entre los miembros y familiares de la Hermandad de San Sebastián y finalizan los actos preparatorios del día grande con la procesión del santo, que se irá parando ante las hogueras encendidas en distintas calles del recorrido. Es el denominado acto de "calentar el santo", entre una gran salva de cohetes y petardos. El día veinte se caracteriza la procesión por los "descansos" del santo en el Arco, la Ermita y otros lugares, manteniéndose la costumbre popular de tirar roscos de pan al paso del patrón desde los balcones y ventanas. Esta costumbre de arrojar los roscos viene motivada por promesas o tradición arraigada en numerosas familias del pueblo. Al día siguiente, continúan las fiestas en honor de Santa Inés. En relación con las luchas anteriormente citadas, los moros y los cristianos llevan trajes típicos, que según cuenta la tradición tienen el mismo diseño y colorido que la primera vez que se realizó dicho acto. La chispa de gracia la pone un asno enjaezado con los más dispares objetos como palanganas o azadones, que representa a Sancho, el cual durante el acto ofrece vino y viandas tanto a moros como a cristianos. El primer día de los festejos ganan los moros que dan escolta durante todos los actos religiosos al patrón, siendo vencidos en posterior lucha por los cristianos y serán ellos quienes tomen el relevo de presidir los actos religiosos. El santo aparece todo el tiempo ataviado con su traje y le adornan con 3 ó 4 roscos grandísimos de pan. Estos actos se recuperaron en 1988 gracias a la Hermandad de San Sebastián, formada por los hombres de Lúcar, que volvieron a retomar la tradición más popular de las fiestas. Esta hermandad empezó con sólo 31 hermanos y en la actualidad la componen cerca de cien. En el pueblo también está la Hermandad de Santa Inés formada por mujeres. Intervienen en los festejos la banda de cornetas y de tambores, variedad de sables, espadas y caballos, los participantes del acto, más el pueblo que se vuelca en estos festejos. Recogemos algunos versos de las relaciones: En cuya ocasión, tomado el aire alguna fuerza emprendí venirme a Lucas. Y, cuando ya venía cerca, empiezan a darme caza cuatro barcas cañoneras que despacharon de Armuña. Y si en peligro me viera de que me pillasen, pienso me echaran al mar de cabeza; que aunque en Tíjola y Sierro, Somontín, Suflí y Purchena puede a ningún cristiano irle bien, es más proterva Armuña que aunque es islilla de poco valor, viene a sobrarle de malicia lo que le falta de fuerza. pero el que quiera quedará viviendo en España libre y le daremos hacienda, que en nombre de doña Isabel segunda, se les conceda. En muestra de la obediencia y respeto a tal reina repetid conmigo a voces: ¡Viva la ley verdadera! ¡Viva el Patrón San Sebastián!. Y vivan Sancho y Jamete. Ya que nadie se acuerda. Las fiestas populares de VERANO, que en un principio se celebraban el mismo día de la Virgen del Carmen, 16 de julio, y consistía en una misa y en un baile popular; debido a los pocos vecinos residentes en la localidad, las autoridades determinaron cambiar estas fiestas al penúltimo fin de semana de agosto. La razón es que la mayoría de los hijos del pueblo repartidos por Madrid, Barcelona y Andorra, principalmente, acuden masivamente a pasar unos días con aquellos familiares que quedaron en la localidad. Estas fiestas son de nueva creación, pero han calado tan hondo que el pueblo se encuentra durante esos días saturado de visitantes de todos los pueblos de los alrededores. Destacamos la Romería a Cela y la jornada gastronómica sirviéndose a media noche de la fiesta comidas caseras y el último día se cocina una vaquilla. Animan los actos religiosos y profanos la Misa Rociera en honor de la Santísima Virgen del Carmen, las carrozas engalanadas preparadas para la Romería que se celebra desde la localidad de Lúcar a la barriada de Cela, bailes populares delante de la Virgen y, durante el recorrido, se reparte cuerva y bollitos típicos de la zona a todos los asistentes o participantes. Bailes con orquestas, payasos para los niños y doma de caballos de alta escuela Sevillana. SAN MARCOS, el 25 de abril. Los vecinos van de merienda al campo, siendo el lugar más visitado el merendero de Poveda. Allí van los vecinos para organizar una jornada gastronómica con los mejores productos del lugar. Un dulce característico de esta fiesta es el hornazo hecho de pan de aceite y huevos. En ese y otros lugares pasan el día en grupos degustando los mejores productos, cocinando y entonando canciones. SAN JUAN en junio, costumbre relacionada con el agua y el fuego, coincide con las fiestas de Cela. En la víspera se celebra la "fiesta del agua", siguiendo la leyenda que dice: si te bañas en la noche de San Juan te pondrás más guapo/guapa. Buscando esa ansiada belleza la mayoría de los vecinos se lavan los ojos o se bañan. En Cela, también se celebran las Fiestas de VERANO, el día 15 de agosto; el 13 de diciembre con SANTA LUCIA, se organizan lumbres para purificar el ambiente. El baile y los productos asados en la lumbre animan una fiesta que tiende a desaparecer por la poca participación de los jóvenes; el Carnaval, con tradición en el pueblo, se empieza a recuperar a partir de los concursos de comparsas organizado por el Ayuntamiento. El DÍA DEL CORPUS se ha venido celebrado dando mucha importancia a la participación de los hombres que saldrán al campo a buscar ramas de álamo para decorar el recorrido por donde pasaba la procesión. También se adornaban los altares colocados a su paso. EL JUDAS es un muñeco confeccionado la noche del domingo de Resurrección con materiales diversos, colocado sobre un árbol forrado de ramas y fuegos artificiales; el momento importante es cuando se quema el muñeco entre el entusiasmo de los asistentes y el sonido de los fuegos de artificio. Estas y algunas otras tradiciones completan un panorama festivo interesante. |
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