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Pero hablando de fiestas con historia, una de ellas es la celebrada en honor del Patrón SAN SEBASTIÁN, conocida popularmente como la FIESTA DEL PAN. No se sabe con seguridad la fecha en la cual comenzó la celebración del acto religioso y ofrenda de pan a los más necesitados como cumplimiento de una promesa colectiva por un bien recibido, pero pensamos que está en relación con una serie de pueblos que decidieron o les fue impuesto el mencionado Santo como Patrón. Esta fiesta es un agradecimiento a la madre tierra y al Santo por haberle concedido algunos favores a lo largo de los tiempos y un homenaje a la fertilidad. En la provincia de Almería todas las fiestas patronales denominadas "Del Voto" (Alhabia, Bentarique, Illar, Terque, etc.) y las relacionadas con San Roque y San Antón tienen relación con las epidemias de peste y cólera que sufría la provincia en los siglos pasados. Estas enfermedades traían años de miseria y muerte, provocando la desesperación de sus habitantes. Uno de los remedios fue confiar en el "milagro" y los protagonistas fueron los actos religiosos y procesiones de estos santos, coincidiendo algunas veces con la finalización de las enfermedades colectivas. Hay un agradecimiento y una fe histórica hacia el Santo protector de cada pueblo, de cada lugar. San Sebastián además de ser por título eclesiástico defensor de la iglesia, también fue en Almería el santo más venerado por su participación en la solución de estos problemas.
La fiesta en sí es bastante singular y única. Lo más interesante es que el ritual se mantiene en toda su integridad de devoción religiosa, participación masiva e interés para las gentes de los alrededores. Para cualquier persona nacida o relacionada con Lubrín el 20 de enero tiene una gran significación; los que asisten por su participación activa y los que no pueden hacerlo con el recuerdo y el deseo de poder estar el próximo año. Era costumbre celebrar la víspera una procesión nocturna, destacando el recogimiento de los asistentes y la belleza de las carretillas seleccionadas por los pirotécnicos que participaban. Estas carretillas fijas se quemaban en cuatro estaciones a lo largo del recorrido de la procesión, siendo las más llamativas las colocadas en la Plaza "El Porche", quedando en las retinas de los lubrinenses esas noches previas al "Día del Santo", por su colorido y ordenando estruendo de los cohetes y carretillas al paso del Santo. Confiamos en su pronta recuperación para dar más realce a la fiesta más singular de la comarca. Es el día grande del pueblo, donde el hermanamiento en total; desde primeras horas de mañana, al son de la diana interpretada por bandas de música contratadas o la propia banda municipal. Todo el pueblo participa durante la procesión. Hay cuatro grupos de personas muy bien definidas y que lo hacen a lo largo de toda la vida: Un primer grupo formado por los lanzadores/as de los roscos encargados de "tirar" al paso del Santo los roscos de las promesas desde los balcones que hay en las casas del recorrido o desde cualquier parte que esté en alto respecto al paso de la procesión; el segundo grupo, formado por las personas de avanzada edad y algunos visitantes que permanecen observando entusiasmados por el espectáculo que están presenciando; el tercer grupo, cada vez más entusiasta y numeroso, formado por un nutrido grupo de mujeres y algunos hombres encargados de transportar el trono con la Imagen. El cuarto grupo de personas está formado por los "rosqueros", los que pelean en noble batalla callejera por coger en el aire los roscos lanzados durante el recorrido. La competencia es grande, pero como es una lluvia de roscos lo que lanza en algunos momentos todos los participantes quedan satisfechos de haber cumplido con su tarea y poder llenar su correa o cuerda preparada para el momento. Esta gran cantidad de roscos lanzados en poco tiempo es lo que personaliza la fiesta y la hace distinta al resto de las celebradas en otros pueblos. Hay una noble competencia entre familias por la cantidad de roscos que se ofrecen y desde cualquier rincón del municipio vienen con sus sacos repletos para "tirar" al Santo.
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