| Vélez Blanco |
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Página 1 de 3 Como si acercarse al Cieloquisiera, en su desamparo, indómito en su amargura y celoso en su rango, se alza, en la roca bravía, preferido y olvidado, el que es célebre en la historia castillo de Vélez-Blanco. (Sixto Espinosa) Fiesta en Honor del Stmo. CRISTO DE LA YEDRA, patronal, segundo fin de semana de agosto, aunque anteriormente la fecha era el 14 de septiembre. Esta celebración tan popular y de fervor religioso se remonta a la segunda mitad del siglo XVI. Solamente se conservaba la tradición oral que la devoción al Santo Cristo entre los velezanos venía de los primeros años de la repoblación cristiana después de la expulsión morisca. Por ello, al restaurar la Hermandad y mandar hacer un nuevo estandarte, se determinó poner en el mismo la fecha de su fundación en 1.559, que es la fecha aproximada de la bendición del actual templo y la parroquia de Santiago. Conociendo Don Luís Fajardo de la Cueva la rebelión de los moriscos en las Alpujarras, salió de la villa señorial de los Vélez con un poderoso ejército a sofocarla. Su campaña culminó en la batalla de Válor en que la triunfó sobre el ejército de Aben‑Humeya. Permaneció Don Luís varios días en el lugar y allí, según la leyenda, tuvo que sorprenderle que habiendo sido destruidas por los moriscos todas las iglesias de las Alpujarras, hubieran respetado la de San Juan Bautista y consideró como prodigioso que en ella se hubiera salvado la imagen del Santo Cristo de la Yedra, al que se tenía gran devoción en dicho lugar. Hombre religioso trajo su devoción a la villa señorial de los Vélez, mandando hacer una copia de la imagen y puso sus posesiones bajo su protección, colocándola en la iglesia parroquial de Vélez‑Blanco por el año 1563. Esta primera imagen fue destruida en 1.936 coincidiendo con el ambiente anticlerical del inicio de la guerra civil. La actual, realizada a finales de los cuarenta, es otra copia de la que existe en Válor. La fiesta tiene una duración de tres días comenzando los actos religiosos con un triduo. El viernes por la mañana, como manda la costumbre, se procede al lavado de las yagas del Cristo con vino, que más tarde se vierte en gran cantidad de garrafas para proceder posteriormente al reparto del mismo entre los habitantes del pueblo, que acuden al lugar provistos de vasijas y tienen la costumbre que sea recogido el vino que corresponde a cada familia por los más pequeños. Continúan las fiestas durante el sábado, día en el que tiene lugar la tradicional "fiesta de la pólvora" con quema de castillos, cohetes y otros artilugios. Los actos culminan el domingo con la solemne procesión de la imagen acompañada por su hermandad, a la que hay que hacer notar que sólo tienen acceso los hombres, realizándose el recorrido por las calles del pueblo con acompañamiento masivo de personas procedentes de toda la comarca. Numerosas actividades culturales y lúdicas, juegos infantiles y verbenas con baile completan un programa de actos diversos y prolongados. Del Programa de Fiestas de 1974, durante los días 8 al 11 de agosto, reproducimos algunos actos: "Desde el año 2000, como en numerosos lugares, se inicia la organización de la feria gastronómica y de bebidas durante el mediodía situada en la calle Corredera y en la de entrada al pueblo. Los dos últimos días se dedican a celebrar actos religiosos en honor de la Virgen de los Dolores como misa y procesión, como decíamos. Concursos de fotografía, actos solidarios con gentes necesitadas de otros países como los niños del Perú, deportes variados, teatros, cucañas, conciertos, castillo de fuegos artificiales y actuaciones musicales son los actos destacables de los últimos años. Pero es el lavado de la llaga lo más significativo, que se inicia bajo la dirección de la Hermandad del Cristo en el s. XVI; previo al lavado se anuncia mediante el repique de las campanas de la iglesia parroquial de Santiago (patrón de la localidad). El sacerdote, siempre con la presencia del mayordomo de la hermandad lavará con vino la llaga del Cristo y la secará con algodones que serán posteriormente repartidos entre los asistentes, pensando en sus poderes curativos y milagrosos. Al finalizar el lavado, a la salida del templo se repartirá vino entre los asistentes mezclado con el bendecido por el sacerdote para la lavar la llaga, como manda la tradición, y lo beberán acompañado de patatas con ajo. La procesión del último día de fiestas es lo más emotivo saliendo de la iglesia de Santiago para recorre el pueblo por sus calles más importantes, pasando por los caños de la Alameda, calles Madrid y San Francisco, la placeta de San Lázaro hasta su regreso a la iglesia. En el año 2000 se estrenó un nuevo himno dedicado al Santo Cristo obra de Juan Díaz Casanova. |
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