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Las fiestas patronales de SAN ANTÓN, 17 de enero, combinan la magia del fuego con el fervor religioso; procesión, actividades lúdicas y musicales para completar la noche de la víspera, cuando todo el pueblo está dispuesto a participar en el ritual o arriesgarse a jugar con el fuego, quizás por su familiarización al haber existido una fábrica de pólvora en Cantoria. Son las CARRETILLAS la tradición más importante, espectacular, polémica y esperada en la comarca durante todo el año. Peligrosa, ingeniosa por la fabricación de las buenas carretillas y muy cerca de la pasión de los cantorianos. Sobre esta especial festividad no existen datos precisos aunque se cree que ya en el tiempo mozárabe se utilizaba la pólvora durante algunas fiestas. En Cantoria se mantiene la costumbre desde tiempos remotos, como homenaje a uno de los patronos del pueblo, San Antón. Esta fiesta consta de tres días festivos durante los que la gente del pueblo descansa del trabajo y los dedica a la diversión más desenfadada, al ocio y a pensar como mejorar la fiesta del "fuego a discreción". La noche anterior, el 16 de enero, y tras haber terminado cada cantoriano con sus obligaciones, se marchan al campo en busca de leña, ramajes, follaje y troncos de madera, para ser llevados al pueblo y colocadas en estratégicas esquinas de las calles, amontonando todo lo recogido junto a las aportaciones de los vecinos que irán arrojando trastos viejos, cartones y muebles inservibles; en una palabra, todo lo que han ido almacenando durante los últimos meses para ser quemado en esta noche tan especial. Conforme va cayendo la noche, los restos del fuegos serán aprovechados asar patatas y degustar el buen vino del país, elaborado en el pueblo y conocido por ser uno de los buenos "caldos" de la provincia. Pero lo más característico de esta fiesta no son las hogueras, sino sus famosas carretillas. Algunas de las carretillas usadas en el pueblo se fabrican de forma artesanal en la fábrica de pólvora existente en Suflí, y otras se elaboran en Cantoria. Estas últimas son las más peligrosas, ya que son fabricadas por manos no muy expertas que manipulan la pólvora; son las llamadas "carretillas de caña". Están compuestas de pólvora y una mecha que servirá para ser encendida, a veces estas carretillas explotan antes de ser arrojadas y una vez encendidas, y las que no lo hacen en el acto, explotan o se acaban segundos después. Apenas duran más de un minuto y producen luces al igual que los cohetes, con la diferencia que éstas se mueven inquietamente a ras del suelo buscando objetos o personas que estén en movimiento. Se está pasando de las carretillas fabricadas de forma artesanal por los carretilleros del pueblo con sarmientos, pólvora y otros materiales a las compradas en la pequeña fábrica de Suflí y, sobre todo, en fábricas de Valencia. El problema que plantean las nuevas generaciones de carretilleros es la poca calidad y duración de encendido de las actuales y el poco tiempo que tienen para la fabricación propia. Estamos hablando en los últimos años de los noventa de más de ochenta mil carretillas quemadas durante la noche del día dieciséis de enero, fecha fija anual para la celebración de uno de los momentos con tradición festiva más esperados en la comarca del Almanzora. Las peñas bien organizadas preparan con antelación utensilios, carretillas y uniformes protectores para la celebración en honor del patrón San Antón. Son destacables "las pruebas de las carretillas" que se organizan los días anteriores, la procesión de la víspera o del "carretillero", cohetes y subida a la ermita con San Antón y San Cayetano. No falta el baile popular, otros actos religiosos y los fuegos artificiales. Pero lo destacable y con arraigo en la población y entidad, pasando de una generación a otra sin desfallecer, es la noche del fuego o de la quema de las carretillas jugando con el fuego entre el riesgo, la diversión y el mantenimiento de un legado de interés cultural. Las hogueras y el juego de las carretillas conviven con la gastronomía y el miedo de los pocos transeúntes que se atreven esa noche a pasear por las calles del pueblo. Dicen que "si en ese momento corres, atraes las carretillas pero puede ser perjudicial, ya que puedes terminar con heridas de quemadura, que a veces son leves pero que otras producen daños mayores. Algunos para hacer inolvidable esta noche quieren dejar huella, por lo que se dedican a firmar y poner su nombre o mensajes en las fachadas de las casas con las carretillas encendidas como demostración de su valentía en esta noche mágica y de sorpresas sonoras". Tras el fuego de la hoguera llegan los carretilleros, que con su típica indumentaria y talín colgado (caja donde llevan las carretillas) hacen que la gente huya o se refugie en sus casas para evitar ser quemados, aunque desde su refugio incitan a éstos a que tiren carretillas con las palabras ¡tírala que ésta mea!. Las primeras carretillas se tiran en honor del patrón, las otras son dedicadas a amigos, padres y novias, y son brindadas como en los toros, con orgullo y salero. La noche transcurre caminando de fuego en fuego y recibiendo comida y bebida de los habitantes del pueblo, terminando el ritual con la reunión de los carretilleros en el fuego de la plaza, encendiendo las carretillas que les queden y brindándolas para que el año próximo puedan encontrarse con la misma ilusión y puedan ofrecerle a su patrón muchas más docenas. Pero no todo es diversión en esta noche, algunos de los incidentes más comunes son: incendio de algún talín con la consiguiente pérdida de todas las carretillas, la explosión en las manos al ser encendidas y múltiples quemaduras que se producen. El día del Patrón, y tras el estado en el que han quedado las casa del pueblo, las familias se levantan temprano para quitar todas las cenizas y carretillas extinguidas en la noche anterior y mejorar un poco el estado del pueblo, para esperar la llegada de la hora en la que se realizará una procesión con el patrón recorriendo todas las calles y posteriormente la misa en su honor. Llegada la noche, los más famosos conjuntos musicales del momento serán los encargados de amenizar la velada hasta bien entrado el día, y así sucesivamente hasta complementar los días festivos hasta la vuelta a la rutina y normalidad del trabajo. Las personas que por primera vez asisten a esta fiesta espectáculo, quieren volver a repetir, aunque otras piensan en el peligro y en una noche demasiado activa para su edad o forma tranquila de entender la vida. Los materiales más utilizados son carretillas, leña, muebles, ropas viejas y pintura para la cara. La noche mágica del fuego en Cantoria, las carretillas más populares y famosas de la provincia. Posteriormente han sido imitadas y hasta mejoradas por la cantidad de pólvora utilizada en pueblos como Olula del Río, pero el lugar con más tradición tanto en la confección de las carretillas como en la demostración nocturna es en Cantoria. Actualmente son los jóvenes los encargados de realizar los preparativos y dinamizar los actos. Aunque por costumbre son hombres los que participan más activamente, desde hace unos años se están incorporando las mujeres y chicas jóvenes de la localidad como carretilleras. Una fiesta con mucha tradición que va pasando de padres a hijos y aunque la mayoría opina que nunca se llegará a extinguir, el peligro de los petardos y los enfrentamientos pueden perjudicarle; confiamos en el trabajo serio que está realizando la "hermandad de los carretilleros" normalizando la fiesta, impidiendo demasiados destrozos en puertas y fachadas, y evitando los incidentes peligrosos. Las FIESTAS DE AGOSTO del segundo fin de semana, en honor al patrón SAN CAYETANO, con un completo programa de actividades. Las máscaras en CARNAVAL; una Cabalgata de REYES interesante, participativa y costumbrista. Las festividades patronales de los anejos como La VIRGEN DEL ROSARIO en Arroyo Aceituno; SAN FRANCISCO y SAN MIGUEL en Los Pardos; SAN PEDRO en los Terreros y La Fiesta del VERANO y el DÍA DE LA CRUZ en Almanzora, completan el ciclo festivo del municipio. Han desaparecido otras tradiciones como el Marranico de San Antón; la Feria del Ganado que concentraba numerosos interesados por la compra venta el 20 de noviembre y la procesión de los patronos la "noche de las carretillas", cuando las imágenes, a hombros de los "santeros", cruzaban a buen paso por encima del fuego de las hogueras, siendo rociados con agua a la salida; durante el recorrido los santos eran bailados por los portadores y lavados en la acequia El Pilar al grito de "vivan los santos benditos". "Fiestas en honor de San Cayetano, del 4 al 7 de agosto de 2000: Presentación y lectura del pregón, pasacalles a cargo de la Agrupación Musical de Cantoria, actividades deportivas, feria del mediodía, petanca, natación, ajedrez, voleibol, desfile de carrozas, tiro al plato en la Ermita, tren turístico, folclore local, actos religiosos y verbenas populares todas las noches" |
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